Azucena cerro los ojos tanto que le pedía a cada uno de sus santos.
—Virgencita ayúdame, asísteme con todos tus ángeles protectores.
Ingrid la vio preocupada. No podía retroceder, estaba decidida.
—Madre todo acto tiene consecuencias. A mi me va a tocar trabajar duro, cuidar a un riquillo, el es muy complicado, el trabajo es complicado, el trabajo es complicado. Pero madre es eso ser la amante de uno de los traquetos de la universidad.
— ¡Hija cállate... Cállate!, no sabes lo que dices. Una muñequita de la mafia, ¿sabes cómo terminan esas chicas?
—Si madre, es el problema, en este país no tenemos mas oportunidad, a nosotros la gente de muestra clase no le prohíben entrar a la universidad, pero los costos de cada semestre son muy altos, ese es el impedimento, súmale los libros, trabajos, transporte y demás aranceles.
—Hija solo quiero que me prometas, que no vas hacer daño a nadie, ni te vas aprestar para ser mula, llevar droga a otro país, ni cualquier otra cosa loca de esas. Prométemelo por la memoria de tu padre.
—No madre por eso acepte este trabajo. Mira yo hago trabajos a mis compañeros, mira mis ropas, desdés hace que empezó la universidad, visto con las mismas ropas, los zapatos son los mismos. Mira sigo tu consejo, me pongo unos viejitos para ir hasta el paradero y allí me cambio por otros. Mis zapatos están rotos, no se cuantas veces los he pegado.
—Hija, me siento a veces culpable, yo te impulse a que entraras a la universidad, teniente tan escasos recursos. Sacrifique a tu hermano, nos sacrificamos todos.
—Si madre y lo peor madre, es que así me gradué con todos los honores, el problema es conseguir un buen trabajo. Por eso acepte este trabajo.
La señora Azucena sabía que las oportunidades eran muy pocas, siempre se dedico a sus hijos, después de que un cáncer se llevara a su esposo y con el todo su ahorro, lucho para salvarlo, pero se fue y con el todo el futuro de sus hijas.
Ingrid vio a su madre preocupada, la tomo de sus manos y le dijo:
—Madre te voy a contar la verdad, tu tienes que saberlo, por si me pasa algo.
—Hija lo sabia no es nada bueno. Dios mío ayúdanos. Virgencita cúbrenos con tu santo manto.
—No madre, no es tan malo, mira me toca hacerme pasar por una amiga, ella se caso con un hombre que no ama, la familia la obligo, el tampoco la ama, son dos familias ricas de aquí, es un matrimonio por conveniencia.
—Y si te descubren.
—No yo voy a hacer mi papel muy bien, las gafas me ayudan con los ojos. Me tinturo el pelo. Estudio su manera de comportarse. No es muy difícil, solo ser una persona soberbia, imponente, no sentir amor por nadie, voluntariosa, creer que donde yo piso nadie pisa, intolerante y ya está.
—Una joyita, Hija ya esta decidida diga lo que diga nadie te va a convencer.
—No madre me canse de ser pisoteada, todos traen su basura y la depositan en mí, porque me ven la cara de necesitada, lo ultimo que me falta es que abusen de mi sexualmente, no le gusto a ninguno, eso está a mi favor. Soy una nerd feíta sin gracia.
—Ay mi vida, si se dieran la oportunidad de conocerte, sabrían el bello ser que eres. Te amo, mi vida perdóname, pero no puedo protegerte. Yo también estoy igual a ti, luchando hasta contra mi para no dejarme hundirme, estamos de mierda hasta el techo y luchando con una pala para no dejarnos enterrar. La señora Susana abrazo a Ingrid. Solo rezo para que su hija saliera ilesa
Ingrid decidido aceptar la propuesta, ella no era nadie, no reconocida, sin gracia, su familia vivía del día a día, ella tuvo ilusiones, muchas ilusiones, sueños, pero al despertar a veces el hambre, el frio, la indiferencia y la envidia de alguna gente le ponía los pies en la tierra sus sueños los veía muy lejos.
las siguientes semanas, ella se dedicó a estudiar a Alexa. Su madre y su hermano se dedicaron a buscar una buena casa. La encontraron en un buen barrio, lo normal, gente trabajadora. Clase media como dicen porque tienen, un techo, comida, Trabajan para sobrevivir.
Ingrid fue citada en un centro de estética, le hicieron varios exámenes, le colocaron una faja de yeso, no se la podía quitar en 45 días, debía permanecer con ella puesta de día y noche, al bañarse debía cubrirla con papel film, la primera noche no durmió, le molestaba mucho el yeso no le dejaba tomar la postura para dormir.
Al día siguiente llamo a la esteticista. Le aconsejo que tomara almohadas, muchas almohadas y tratara de dormir sobre ellas. Así sobrevivió una semana, ya cuando estaba adaptándose, la citaron de nuevo en la estética y le colocaron 4 varillas delgadas de silicona, esta vez dolía el doble, su abdomen se negaba a estar así, cada ocho días hacían lo mismo la citaban y le colocaban delgadas varillas. Ingrid solo resistía.
—El que quiere marrones, aguanta tirones le decía su esteticista
Su profesora de etiqueta y glamour la visitaba constantemente, debía saber utilizar diferentes cubiertos, la postura, hablar con sutileza, caminar con elegancia, el manejo de su voz, su acento.
Ingrid fue una gran alumna, le ayudaba su afición por la lectura, ella era un ratón de biblioteca, se la pasaba leyendo. Así conocía diferentes culturas. Costumbres, países, la lectura para ella era un mundo mágico, a veces era una princesa, otras una dama elegante, una detective. Le encantaba leer.
Llego el día señalado, debía trasladarse a su nueva casa.
Paso encerrado en su apartamento, Alexa le dio dinero para que se quedara allí.
Enci silva
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MARIONETAS DEL DESTINO
Bí ẩn / Giật gânIngrid, era una joven estudiosa, callada, encerrada en si misma. Desque tenía razonamiento le había tocado abrirse paso por la vida luchando. Su madre y ella luchaban para sobrevivir, las dos trabajaban, por más que lo hacían no podían salir del fon...
