Capítulo 10

75 3 0
                                        

MARIONETAS DEL DESTINO

Capítulo 10

Al entrar a su apartamento, lo primero que hizo fue llamar a Alexa.

—Mira ya no puedo más, renuncio. Yo no soy tu. Tu vida es peor que la mía, con muchos lujos, pero yo tengo una mama que me adora tu madre, es invisible y t padre te odia. Tienes un buen esposo, pero tienes un patán como amante.

—Oye, te tomaste mucha confianza, como te atreves.

—Me atrevo, porque el tal Bruno hoy me hecho la vida de cuadritos. Si sigue así Alejandro te va a descubrir.

—Pues manda a Brunos para sus tres mierdas y se acabó. Despabílate, hasta tu lugar y esas lagrimas trágatelas.

—Me hizo una escena en una cafetería, se atrevió a decir que Jaime es mi amante, imagínate.

—Jaime... ¿quién diablos es Jaime?

—El chofer... El chofer tuyo y de Alejandro.

—Jajay. Ese es mucho majadero. Mira si he tenido mis arrocitos en bajo, pero el proletariado como lo llaman, no me apetece. No a ese nivel de necesidad todavía no. Se merece esa cachetada por imbécil.

Enci Silva

—Dios mío Alexa, yo llegue a mi limite, tu dijiste que eran unos meses y ya van cuatro, cuando piensas regresar.

—Pues me voy a tomar unos mesecitos más, he sabido de muy buena fuente que mi madre va para allá. No ese cuadro romántico de mi madre, a vuelo, esposo, es insufrible. A Brunito dale Jake mate, mira te voy a enviar unas fotos del dónde está con su cuñadita, envíaselas y dile o que te deja en paz o tú vas y la pones en mi canal de You tobe. Dale las gracias por hacerme famosas, porque esas fotos valen oro. Ya te envió el número de él.

Ingrid hizo lo que le dijo Alexa y saco del juego a Bruno. Alejandro no llego esa noche, se fue de tragos con Gerardo. Ingrid durmió sola, lo extraño, al día siguiente Jaime vino por ropa y sus objetos personales, Ingrid le empaco todo. Le empaco un caldo de desayuno, para el y para Gerardo y le envió en un termo un café cargado.

Jaime le llevo todo a Alejandro, Gerardo estaba asombrado, su madre lo llamo y estaba bastante enojada porque paso la noche por fuera.

—No me caso, tu esposa te mando todo esto y a mí me espera cantaleta acumulada por tres días.

—No, ni me ha llamado, debe estar muy preocupada mi esposita.

—Te la compro no recateo el precio. Necesito una igualita.

—jajá que chistoso. Al medio día fue a su apartamento. Llego Ingrid preparaba una sopa de verduras. Olía pollo.

—Buenas tardes esposita saludo.

—Hola, ya te sirvo lo dijo tomando su maletín su saco. Le ofreció una limonada bien helada con harto hielo.

Alejandro se acomodó en el sofá. Tomo la limonada sorbo a sorbo, mientras Ingrid le servía sopa, pechuga asada, papas al vapor ensalada verde y más limonada.

—Hable con Bruno ayer, no se que se trae, me pidió disculpas, dijo que no te volvería a molestar, según el se preocupa por mi honra. ¿Que te pasa?. Su actitud me parece molesta, pero tu tomando tinto con el chofer en un lugar público. No es que esa no eres tú.

—No, tienes razón, yo tengo que estar en el club, tengo que estar con toda esa gente hipócrita que te saluda por delante y por detrás te devoran, peor que unos perros sarnosos. Esa gente me cae al hígado. Prefiero tomar un café con Jaime, mirarlo a los ojos y saber que él es transparente. Que se viste humilde. Pero no a pasado por encima de nadie, que, para estar allí, no mato, no robo, ni humillo a nadie.

—Qué bueno, ojalá eso incremente tu capital. Si sigues así vas para el cielo.

—No, No sé si voy para el cielo, pero el infierno, ya lo vivo aquí en la tierra, con una madre que me odia y un papa que es un ladrón, se roba un hueco para tapar otro hueco, y un abuelo que se las da de honesto, pero le tapa todo lo que hace su lindo y hermoso hijo. Y mi madre se la pasa en Europa, Alemania, Florida, en cualquier lugar, dándose una gran vida según ella. ¡Mentiras, pura y física mierda!, lo que quiere es huir. Qué bonita familia, a esta altura no se ni como me crie. Eso si es un verdadero milagro. Lo dijo mientras sus ojos derramaban muchas lágrimas. —Que pena contigo no te acompaño a almorzar porque se me acaba de quitar el apetito. Y por si piensas que te voy a envinar. Probo la pechuga, probo la sopa y la ensalada.

Alejandro la miro asombrado.

—Que tengas una buena digestión. Diciendo esto fue a su pieza. Abrió la ventana y miro hacia el cielo. - Dios perdóname, yo se que todo esto me pasa por ambiciosa, por inconforme, yo estaba bien, quien me mando a meterme en esta camisa de once varas. Tuvo un monologo, donde aprovecho para llorar, tenía el pretexto de su hermosa familia. Pero en realidad extrañaba a su madre a su hermano. Quiso tener un hada mágica que la devolviera al pasado.

Alejandro la vio marcharse al cuarto, pensó en levantarse e hice, se quedó pensando y decidido almorzar. Al terminar fue a la habitación estaba acostada en la cama con los ojos cerrados. Se acostó en la cama acomodo las almohadas, la atrajo hacia el y la abrazo.

—Yo, no condeno que te quedes aquí, que no quieras salir, al contrario, te agradezco que te preocupes por mí. Te has ganado un lugar en mi corazón, solo me preocupa verte tan infeliz. Yo quiero que hagas algo que te haga feliz.

Ingrid lo abrazo y dijo.

—Estar así contigo me hace feliz.

—Bueno señora de Acevedo, entonces la voy hacer feliz un ahora más, me encantaría estarme más aquí contigo, pero tengo un compromiso esta tarde.

Ingrid se río y es abrazo más a él.

Enci Silva

MARIONETAS DEL DESTINOHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora