Capítulo 3

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Alexa tenía un canal en You Tobe donde explica como maquillarse, era su hobby. Como hobby subía un video cada vez que quería, dos videos al año. Esa era Alexa no le importaba nada. Sus padres la complacían en lo que ella quería.

Le gustaba jugar tenis, era muy buena en ese deporte. Ingrid no le gustaba ningún deporte, le toco entrenar todos los días, al principio le dolía la mano, se sentía tan torpe, pero le puso muchas ganas, practica en la casa, cogía su raqueta y jugaba con su hermano.

—No Íngrid, tu no atrapas ni el novio en cine jajá

—Ay hermanito, yo no tengo coordinación, estoy practicando para un campeonato.

-Hermanita, te toca entrenar, mira un amigo trabaja en un club, allí tienen una maquina que lanza los pimpones, si quieres le pedimos ayuda. El te puede dar unas clases.

Efectivamente Ingrid empezó a entrenar, le puso constancia, no le importo el dolor de sus manos. Tenia que aprender. Lo mentalizo, visualizo y lo logro.

Llego el día, Alexa viajo, le dio dos tarjetas a Ingrid y le dijo:

—Mira saque dos tarjetas a tu nombre Ximena Banegas.

— ¿No soy Alexa Banegas?

—No. mi nombre es Alexa Ximena Banegas. Te saqué una cedula, te llamaras Ximena Banegas, de algo me sirve tener parientes en la registraduría, me hice a un amigo allí que me ayudo.

— ¿Increíble, ay algo que no se pueda hacer con dinero?

—No, no existe nada imposible, no tuve que darle muchas explicaciones, le dije quiero quitar de mi cedula el Alexa no me gusta y ya, me lo cambio, como será que coloco tu numero de cedula y no se dio cuenta. Solo se fijo en la transferencia electrónica que le hice. Yo creo que le pague muy bien.

—Bien, entonces mi nombre es Ximena Banegas.

—Si, pero en el edificio donde vivo me dicen la señora de Acevedo, no saben mi nombre por fortuna. Allí todo lo rige mi marido. El se llama Alejandro Acevedo, ya sabes, solo tienes que decir su nombre cuando necesites algo.

—Bien mejor, yo no existiré mejor.

—Bueno si te parece mejor, a mí me da lo mismo. Mientras tenga lo que a mí se me antoje. Por eso me voy a dar unas vacaciones, no puedo llevar a Ricardo allí, nos vamos los dos a disfrutar de unas merecidas vacaciones.

—Estas locas, con Ricardo el instructor de la Universidad.

-—¿Si, te importa, no digas que él te gusta?

—No... El no es para mí.

—Nos Wasapeamos cualquier cosa, no me llames, si no es de vida o muerte. Todo lo demás por Whatsapp.

Ingrid fue se despidió de su madre, se fue ha cumplir su destino. Al llegar saludo a los porteros, tomo el ascensor y se dirigió a su apartamento. Abrió la puerta y siguió, acomodo su ropa en el armario, coloco sus cosas personales en el baño. Se dedico a limpiar el polvo, después de unas horas decidido prender el televisor, pasaba todos los canales, no sabía que ver, termino mirando un documental, se dio cuenta que tenia internet. En la universidad era muy popular una serie de abogados. La busco y empezó a verla. Nunca había tenido tanto tiempo libre para ver series. Miro la hora y se levanto a hacer algo de comer, la cocina era muy bonita, la estufa estaba sin estrenar. Prendió la cafetera y se hizo un café. Se preparo un sándwich, la nevera tenia de todo.

—Gracias Alexa por el mercado, que bien, tengo para sobrevivir como un mes.

Me voy a quedar encerrada por mucho, mucho tiempo. Lo dijo aplaudiendo, salto, estaba feliz.

Miro por la ventana, vio la piscina, que bonita el agua se veía azulita, refrescante.

El yacusi también estaba solo, se fue hacia el área de juegos, vio a dos jovencitos jugando bolos, las canchas de fútbol estaban llenas, las mesas de billar y pimpón igual.

Dio una vuelta por el edificio para conocer un poco, era invisible, solo la miraban y le sonreían. Se acordó lo que le dijo Alexa "a mí no me conocen allí por mi nombre, soy la señora de Acevedo. Escucho el sonido del celular era un mensaje. Abrió el Whatsapp. Era Alejandro, lo tenía de contacto Alejandro esposo.

—Hola

—Hola

—mi abuelo te llamo.

—No, no me ha llamado.

—Necesitas que vayas, mira si tienes llamadas perdidas de él. Llámalo

—Ok ya lo llamo.

Esta relación es fría pensó. Alexa tenía razón. Ingrid miro el celular y se imaginó que era su esposo. Hizo un monólogo.

—Bien esposito, si fueras mi esposo le diría. "Gracias por la llamada, cuídate" y termino la llamada con un emoticón de un corazón palpitando.

Llamo al abuelo.

—Hola Alexa, como estas.

—Hola abuelo, que pena estaba dormida y no escuche tu llamada.

—Tienes tiempo para que nos reunamos esta semana. Vamos a almorzar.

—Si abuelo, tu dirás cuando.

—El sábado, ve a mi casa.

—Bueno abuelo nos vemos el sábado, gracias por la llamada.

—Cuídate, nos hablamos.

Colgó,  tenía dos mensajes nuevos de Alejandro

-?....

-??????

Abrió el wasap y se dio cuenta que no solo había escrito el mensaje si no que le había enviado con el emogi del corazón palpitando.

—Mierda, muéreme, como eres de boba se dijo.

—Ya hablé con tu abuelo le escribió. Nos quedamos de ver el sábado al mediodía.

—Con tu abuelo dirás, porque es el abuelo de los dos. ¿Estas tomando, que te pasa? Le escribió Alejandro

—No... estoy aquí en el apartamento. Ingrid se mordia los labios. Mierda la estoy embarrando pensó.

Acto seguido se tomó una selfi al pie de la ventana sonriente. Alejandro le pareció sospechosa. Desde cuando le rendirá cuentas, la Alexa que él conocía ya lo hubiera mandado para la Patagonia y sin diplomacia.

Enci Silva

MARIONETAS DEL DESTINOHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora