Capítulo 16

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Capítulo 16

Amelia POV

-Espero que te haya quedado claro que quiero que dejes en paz a mi mujer- dijo Luisita con autoridad a la pelirroja que claramente no se esperaba ser confrontada.

-Yo no sé de que hablas- reaccionó mintiendo la descarada - es ella la que me busca- señalándome y yo la fulmine con la mirada.

-Sara déjame es paz...-intervine levantando la voz levemente, estaba muy molesta - No me gustas, no me interesas, no quiero nada contigo- tajante y creo que no podía ser más clara. 

-A ver como te lo explico...Amelia esta conmigo y tú no eres nadie para ella - afirmó Luisita con prepotencia- No me gusta repetir la cosas...Espero que entiendas que no quiere nada contigo y que la dejes tranquila - se levantó, me agarró de la mano y regresamos a la mesa dejando a Sara sin tiempo para responder.

Cuando nos sentamos pude ver que ella respiraba con los ojos cerrados controlando su enojo, yo imite su acción. Esta situación había sobrepasado los limites y no podía dejar que Sara se creyera con la libertad de seguir acosando.

-Luisita- luego de unos minutos en silencio- Disculpa toda la situación- avergonzada me tape la cara con mis manos, quería me tragara la tierra en estos momentos.

-No es tu culpa- tomando mis manos para posar su labios en ellas. Tan pronto regresemos le voy a pedir a Quintero que se encargue de realizar una querella no puedes permitir que ella te siga acosando - manifestó preocupada acariciando mi mejilla.

-Nunca imagine qué llegaría a este punto- Estaba muy agobiada y apenada por lo sucedido.

Agarró mi cara con sus manos- Escúchame... todo va estar bien, te lo prometo - me besó con tanta ternura que entendí que junto a ella estaba segura.

-Gracias por defenderme- susurré cerca de sus labios.

-Siempre-

-Pensé que estaba castigada sin besos en el día de hoy-comenté provocativa, necesitaba relajar el ambiente.

-Este beso fue un paréntesis en tu castigo- me volvió a besar esta vez con con intensidad -y este...porque me moría de ganas de hacerlo- confesó mirándome a los ojos, yo sentí que mi corazón latía a mil por hora.

¿Se podía uno enamorar tan rápido? No lo sé, pero ella me hacia sentir completa, feliz, segura y la quería para mí siempre.

El mesero llegó para tomar la orden, pedimos el plato del día, a pesar de que se nos fue el apetito por el mal rato.

-Por cierto, no sabia que era "tu mujer"- Luisita sonrió y se mordió el labio.

Yo no podía dejar pasar ese detalle, no podía negarlo, escucharla defenderme de esa manera me había gustado y oírla decir que era su mujer más.

-¿no lo sabias?- yo negué con la cabeza.

-Esta noche tendré que dejarte clara algunas cosas- aseguró y temblé de solo imaginarme los diferentes escenario que viviría esta noche, en los que estaba segura que en todos tendría el mismo final.

-A sí...¿Cuales?- pregunté coqueta.

-Cariño, te tocara esperar- Mi corazón volvió a latir a mil por hora, primero me llama su mujer y ahora Cariño. ¿Cómo pueden tener tanto efecto en mi unas palabras tan simples?

—-

Durante el día continue adiestrando a Fede, la realidad que era un chico inteligente y seria el candidato perfecto para sustituirme.

Amor IntesoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora