XXV

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Narrador externo:

Un día después, todo transcurría relativamente normal en la prisión, exceptuando el hecho de que Rick se mantenga alejado de todos y que le haya comentado a Hershell que una desconocida lo llamaba por teléfono. Todos entendían lo difícil que debía ser para él sobrellevar la muerte de su esposa, por lo que le daban su espacio.
Bárbara tenía planeado volver a salir para buscar más leche maternizada para la recién nacida, pues lo que habían encontrado con Daryl solo le alcanzaría para un par de semanas. Esta vez, Maggie y Glenn decidieron acompañarla.

- Está despejado. - mencionó Maggie, una vez que bajó del auto, siendo seguida por Glenn.

Bárbara se quedó dentro unos segundos más, para buscar una linterna y una pinza gigante para cortar las cadenas y candados. Cuando salió del vehículo se encontró con sus dos amigos compartiendo ruidosos besos.

- Creanme que entiendo sus necesidades, chicos. Pero esta vez tienen compañía. - dice la chica sobresaltando a la pareja, quienes se ruborizaron casi al instante.

- Lo siento. - susurra Maggie completamente roja y con una pequeña sonrisa.

- Ten. - dice Bárbara, entregandole la pinza y linterna a su mejor amigo, quien se dispone a romper la cerradura de una tienda.

Una vez abierta la puerta, se encargaron de revisar el interior, encontrando latas y latas de leche para la pequeña patea-traseros.

- Encontramos un tesoro de leches maternizadas. - menciona Glenn, colocando las latas en un canasto.

- El camino a la prisión es corto, seguramente llegaremos para la cena.

Los tres se acercaron al auto para guardar las cosas que encontraron, pero fueron detenidos por dos voces, totalmente desconocidas.

- Wow, esto le va a agradar al Gobernador. - escucharon decir, e inmediatamente los tres giraron con sus armas en alto.

- Ey, ey, tranquilos. - dijo el segundo hombre. - No tiene porqué haber problemas..., pueden decirme Martinez, él es Shumpert.

- ¿Qué es lo que quieren? - pregunta Bárbara.

- Estamos buscando a una mujer. - dice el tal Shumpert.

- ¿Una mujer? - cuestiona Glenn.

- Se llama Michonne, afroamericana. ¿La han visto?

- No, no hemos visto a ninguna mujer por aquí. Deberían buscar por otros lados. - responde Glenn deprisa.

- Si... - murmura uno de los hombres antes de levantar su pistola y disparar, dándole a uno de los vidrios del auto.

Maggie, Glenn y Bárbara se esconden tras del auto, pero las dos mujeres son tomadas rápidamente por ambos hombres, dejandoles en desventaja.

- ¡Sueltenlas! - exclama Glenn, apuntando a ambos hombres, simultáneamente.

- Deja el arma en el auto ya mismo. - Glenn no tiene más opción y obedece. - Eso es, ahora daremos un paseo. ¡Sube al auto, tú conduces!

El chico sube al asiento del piloto a regañadientes, mientras que los dos hombres suben aún apuntando a Bárbara y Maggie.
Martinez comienza a guíarle el camino a Glenn, quien comienza a conducir, sin saberlo, hacia el pueblo de Woodbury.
Durante el camino, Bárbara trató de contar los minutos que transcurrían mientras observaba lo más que podía los alrededores, para así saber cómo volver, en caso de que salgan vivos del lugar al que los llevaban.
Cuando llegaron, inmediatamente los llevaron a una especie de cobertizo, en donde dejaron a Glenn en una habitación, y a ambas mujeres, a otra.
Luego de unos minutos, Maggie y Bárbara escuchaban como uno de los hombres que los habían raptado, cuestionaba a Glenn sobre su paradero y cómo llegar. El asiático no cooperaba, por lo que el hombre que estaba con él decidió usar la fuerza. Maggie comenzó a sollozar cuando escuchó los quejidos de su pareja.

Survive (Daryl Dixon)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora