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-Es hora de que me vaya, cuídense- Se despidió Sebastián.

Alma caminaba de un lado a otro, tratando de pensar en lo que usaría.

-Necesitas algo... impactante, esa familia es de las familias más importantes y tú tienes que verte como toda una mujer de alta sociedad- Recalco Alma.

Sonreí cínicamente.

-Génesis esto es serio, esa familia tiene mucho poder pero sobre todo, Leonor Ferreira- Me advirtió- Estoy segura que Valeria querrá hacer todo lo posible para hacerte quedar mal.

-¿Las conoces?- pregunté.

-Las conozco tanto como te conozco a ti, eres igual que tu padre físicamente pero tú esencia es la de tu madre- abrí ligeramente mi boca.

Mire a Alma sin entender.

-Génesis Montero Ferreira, tranquila no le dire a nadie quien eres pero recuerda algo, tarde o temprano la verdad saldrá a la luz.

-Pero...

-Tú madre y yo nos conocimos porque trabajaba para tu abuela, además de que Dafne me confiaba todo y gracias a tu madre soy quien soy, ahora- Dijo Alma, con algunas lágrimas saliendo de sus ojos.

-No te conocí de pequeña, seré sincera quiero a Emmanuel como a un hijo y cuando supe de su relación, decidí investigarte y me lleve la sorpresa más grande, al saber quien realmente eres- dijo.

-Yo... no sé qué decir, Alma- dije.

Alma abrió uno de los estantes que tenía y sacó una caja, de color rojo brillante.

-Ve al espejo y mírate- pidió.

Me dirigí al espejo y me mire en él.

-Cierra los ojos.

Tal y como lo pidió, lo hice.

Solo escuchaba el sonido de los tacones de Alma, acercándose a mí.

Sentí que algo me ponía en mi cabeza.

-Abre los ojos- los abrí.

Tenía una pequeña tiara en mi cabeza, realmente era hermosa y me sentía como toda una princesa.

-Una vez alguien me dijo quien quiera llevar una corona, debe soportar su peso- comentó Alma.

-¿Qué significa?- pregunté.

Alma sonrió.

-Pensaba que tú ya lo sabías, Génesis.

-No se, realmente en estos momentos no sé absolutamente nada, solo quiero irme y escapar de todo- admití, sacando todo lo que tenia dentro de mi.

Quería sentirme libre sin todo él peso que sentía.

-¿Escapar? Eso no sería algo que tus padres les hubiera gustado, donde está esa chica que conocí y que no solo me encanto a mi si no a todos los Lazcano e incluso en esta empresa- dijo Alma.

Me encogí de hombros.

-Génesis, debes de volverte una guerrera y tienes que saber llevar todo el poder que conlleva tener tus dos apellidos.

Asentí y si poder evitarlo un par de lagrimas salieron.

-Gracias- dije, realmente me sentía conmovida y tenía que ser toda una guerrera.

Sin pensarlo abracé a Alma, ella se estaba volviendo alguien muy importante para mi y se que siempre contaría con ella.

Nos separamos.

Cambiando mi destino  Donde viven las historias. Descúbrelo ahora