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-Génesis Montero- el grito de mi tía me despertó.

-Todavía es temprano- me quejé.

-¡Levántate!- me ordenó.

Mierda , ahora que había hecho.

Me senté en mi cama.

Mi tía sostenía en sus manos su celular.

-¿Qué pasa?- pregunté.

Ella levantó una de sus cejas y le dio play a un video.

En donde se podía ver claramente a Emmanuel y a mí, nos veíamos enamorados y felices.

Que buenos actores éramos.

-Puedo explicártelo- dije tratando de sonar tranquila.

-Lo harás y quiero la verdad- dijo señalándome con un dedo.

-Bien, es un poco largo de explicar- admití.

-Tenemos todo el tiempo del mundo- dijo sentándose.

Puse los ojos en blanco.

Unos días antes.

-Génesis, vendrán unos socios muy importantes de España y necesito que todo esté perfecto, no quiero ningún error.

Asentí.

Anotaba todo en mi pequeña libreta.

-Vendrán a cenar- Dijo Sebastián.

-¿Qué prepararemos?- pregunté.

-Comida italiana- dijo Emmanuel.

No sabía preparar comida italiana solo comida mexicana.

-¿Por qué no preparamos algo mexicano?- pregunté.

-Eso es una buena idea- señaló Sebastián.

-No creo que vaya a funcionar.

-Pudiéramos hacer unos antojitos mexicanos y algo italiano- propuse.

-Génesis ¿no sabes preparar comida italiana?- preguntó Emmanuel.

Negué con mi cabeza.

-Lo más italiano que he probado es la pizza y el spaghetti- admití.

-Tranquila, yo te ayudaré- dijo Emmanuel.

-Vaya, no sabía que mi socio cocinaba- dijo Sebastián, el cual lucia muy sorprendido al saber que su amigo cocinará.

-Viví un tiempo en Italia, aprendí a cocinar varios platillos.

-Entonces, debemos de ir al mercado a comprar las cosas- dije, guardando mi libreta en mi bolso.

Emmanuel asintió.

-Sebastián...

-Tranquiló, yo me encargo de todo- dijo con una sonrisa.

-Te espero en el auto- dije.

El asintió.

Salude a Hugo quien estaba leyendo un periódico.

-Nos vamos- dijo Emmanuel, mientras se acomodaba su traje.

Asentí.

-Estas más callada de lo normal, ¿Debería de preocuparme?- preguntó con una sonrisa.

Me subí en el asiento del copiloto.

-Estoy bien, sólo estoy pensando en lo que prepararé- admití.

-No te estreses, es solo una comida- dijo tranquilo.

Cambiando mi destino  Donde viven las historias. Descúbrelo ahora