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-Ella es Génesis, mi prometida- me presentó Emmanuel.

Sonreí y saludé a las personas con una sonrisa.

-Qué hermosa es su prometida- dijo, el nuevo socio.

-Realmente lo es, soy muy afortunado- dijo Emmanuel mirándome como si estuviera enamorado de mí.

-Somos afortunados- Recalqué.

Una hermosa castaña con unos ojos de color zafiro se acercó al nuevo socio.

-Emmanuel- Lo saludó con una hermosa sonrisa.

-Daniela, te presento a mi prometida.

Daniela me miro y sonrió de una forma muy cálida.

-Vaya, eso si que es una sorpresa pero supongo que ella es la razón del porqué haces tan bellos diseños- dijo con su sonrisa.

Emmanuel sonrió.

-Mi esposa tiene razón, es increíble que por fin alguien te haya atrapado- dijo con burla.

-¿Cómo te llamas?- preguntó Daniela.

-Génesis- le extendí mi mano y ella la estrechó.

-Ella lo vale, Leo- Este era el nombre del nuevo socio.

-Por cierto, ¿Cómo se conocieron?- preguntó Leo.

-Yo también quiero saber- Dijo Daniela, bastante emocionada- Me encantan las historias- admitió ella.

A mi también me gustaban las historias, sobre todo las de amor pero como contar una historia que no existe.

-Emmanuel, cuéntales- dije con una sonrisa y mirándolo con súplica de que lo hiciera.

Él me sonrió.

-Creo qué sería mejor escuchar su versión, señorita Génesis- Dijo Leo- Las mujeres siempre se acuerdan de cada detalle- añadió mirando a su esposa como si fuera la única para él.

¿Algún día tendría esa dicha?

Me gustaría que alguien me mirara de la misma manera en la que Leo miraba a Daniela y Daniela a él.

Tosí un poco.

-Aquí están- Saludó Sebastián con su típica sonrisa.

-Sebastián- saludó Leo y se dieron un gran abrazo.

Sebastián después saludó a Daniela.

-¿De que me perdí?- preguntó.

-Génesis nos contará la historia de como conoció a Emmanuel- Dijo Daniela.

Sebastián abrió los ojos sorprendido.

-Bien, contaré nuestra historia- dije mirando fijamente a mi prometido- Un día estaba en mi universidad cuando el director me dijo que ya no tenía mi beca, entonces me dijo un nombre, Emmanuel Lazcano y decidí ir a su empresa a pedirle que me devolviera mi beca- hice una pausa- No me la devolvió y eso hizo que lo odiara, un día en mi trabajo de mesera me di cuenta de que no era tan idiota como yo pensaba, el día de mi graduación me entregó mi título y ahí sentí algo dentro de mi que me decía que tenía que estar con él- Daniela suspiro y sonrió- Me volví su secretaria y poco a poco nos fuimos conociéndonos, hasta que se volvió amor.

-Es tan hermoso, ojalá fuera escritora para poder escribir su historia.

-Realmente, debes de ser una gran mujer porque no cualquiera logra atrapar a alguien como Emmanuel- dijo Leo.

-¿Puedo ver tu anillo?- preguntó Daniela.

-¿Cuál anillo?- pregunté.

Levante mi mano.

Cambiando mi destino  Donde viven las historias. Descúbrelo ahora