Ya me encontraba en la empresa Lazcano.
Génesis, debes relajarte.
Confía en ti.
Solo estaría ahí por un tiempo, necesitaba reforzar lo que había aprendido y que mejor que en la empresa Lazcano.
-Yo puedo hacerlo- me di ánimos.
-No la pienses mucho, muchacha- dijo una voz a mis espaldas, me giré y me encontré con un señor.
-Solo, son los nervios... ¿Y si no lo hago bien? ¿Y si no soy tan buena? ¿Le ha pasado?- pregunté.
El señor asintió.
-Me ha pasado pero creo que es mejor arrepentirse después de actuar, que arrepentirse de no haber hecho nada- dijo el señor mostrándome una sonrisa cálida- ¿Entonces que harás?- preguntó curioso.
Sonreí.
-Lo haré, muchas gracias- y saque un dulce de mi bolsa y se lo extendí al amable señor- Esto es por su ayuda- el lo tomó.
Entre a la empresa Lazcano.
-Buenos días- me saludó la recepcionista.
-Buenos días- Salude.
-¿En que puedo ayudarle?- preguntó, mientras escribía algo en la computadora.
-Vengó a ver a Emmanuel Lazcano- dije.
-¿Tiene alguna cita?- preguntó.
-No, pero le puede decir que soy Genesis Montero- Ella marco algo en su teléfono y mencionó mi nombre.
-El señor Lazcano, la espera en su oficina- dijo con una sonrisa.
-Gracias- me dirigí al elevador.
Las puertas se abrieron, al salir parecía un desfile de moda.
Me acerqué a un escritorio.
-Buenos días, buscó al señor Lazcano- Ella asintió.
-El señor la está esperando en su oficina ¿quiere que la acompañe?- preguntó amablemente.
Negué con mi cabeza.
-No es necesario, ya conozco el camino- dije.
Me encontraba en su puerta.
Inhala, exhala.
Di golpecitos a la puerta hasta que escuche un adelante y abrí la puerta.
Se encontraba de espaldas, él se giró y me miro, sus ojos esmeralda se posaron en los míos.
-Génesis Montero- dijo con un tono un poco sorprendido.
-Emmanuel Lazcano- dije.
-Es una sorpresa que estés aquí- sonaba bastante sincero- ¿Así que aceptaras el trabajo?- preguntó curioso.
-Seré clara, necesito el trabajo- admití.
-¿Por qué quieres trabajar aquí?- preguntó llevándose una mano a su barbilla.
-Necesito tener experiencia, creo que tu empresa pudiera ayudarme, quiero aprender y pulir un poco mis diseños- el asintió- Tengo que admitir que sus diseños son buenos y que fueron inspiración para mí, prometo no defraudarte pero dame esta oportunidad- admití.
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Cambiando mi destino
RomanceCreemos que podemos planear todo pero el destino es quien hace de las suyas y nos lleva a donde nunca pensamos llegar. De hecho, a veces la vida te hunde en un pozo y luego te eleva hasta las nubes. Pero eso me hizo ser quien soy ahora. Debemos cree...