Durante el trayecto me sentí tan bien, no dejaba de sonreír.
-Estas muy feliz- dijo Emmanuel.
-Lo estoy, me gusta tu auto- Admití.
-¿No te molesta llegar toda despeinada?- preguntó curioso.
-No, importa- admití sonriendo.
Él se rió.
Y por primera vez escuché la risa de Emmanuel Lazcano y me refiero a una risa real.
No debía de acostumbrarme tanto a él pero porque algo dentro de mi, quería quedarse.
¿Permanecer a su lado? Es algo que no lo permitiría porque tenía mis propios planes y esos no incluían a Emmanuel Lazcano.
-¿En que piensas?- preguntó curioso.
-En como todo puede cambiar en un segundo- admití.
-¿A qué te refieres Génesis?- preguntó confundido.
-No te soportaba, termine trabajando para ti y ahora soy tu prometida- señalé el anillo- Ademas de que tengo que usar este anillo, no entiendo la razón de haberme dado este anillo- admití.
Hugo y el señor Damián me explicaron que le perteneció a la abuela de Emmanuel pero que tenía un gran significado pero si es tan importante para él, ¿Por qué me lo dió? Debería de dárselo a la persona que amé, no a quien fingía solo serlo.
-Eres mi prometida y necesitas un anillo que afirme que lo eres- dijo.
-Pero, no se lo deberías de dar a alguien que realmente amas, a esa persona que sea tu completo, tu alma gemela- señale.
-¿Crees en las almas gemelas?- preguntó.
Doña Silvia fue la culpable.
Me encogí de hombros.-No lo sé porque nunca me he enamorado- admití.
-¿Nunca?- preguntó confundido.
-Nunca, espero algún día encontrar a alguien que sea mi complemento, esa persona que me ame con tanta intensidad- Suspire, pero a quien engañaba no existía el hombre perfecto, solo en los libros, películas y novelas.
-No sabía que eras tan romántica, Señorita Génesis-Señaló Emmanuel.
-En el fondo lo soy, Señor Lazcano- Admití con una sonrisa.
-¿Y tiene un hombre ideal?- preguntó curioso.
Sonreí.
-Claro- Admití.
-¿Y como es? Me refiero a su tipo de hombre ideal- Trató de explicarse.
Negué con mi cabeza con una sonrisa de oreja a oreja.
-¿Qué es lo que te parece tan divertido?- preguntó mirándome de reojo.
-Concéntrese en manejar, es divertido ver cómo usted señor Lazcano le interese mucho saber acerca de mi tipo de hombre- admití.
-Solo tengo curiosidad, es todo.
-Debe ser alguien inteligente, que me haga sonreír, alguien con quien pudiera hablar horas y horas, apasionado...
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Cambiando mi destino
RomanceCreemos que podemos planear todo pero el destino es quien hace de las suyas y nos lleva a donde nunca pensamos llegar. De hecho, a veces la vida te hunde en un pozo y luego te eleva hasta las nubes. Pero eso me hizo ser quien soy ahora. Debemos cree...