Capítulo 36

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—¿Me lo juras? —preguntó por cuarta vez Kim, mientras las cuatro iban al auto de Troy. Estaban de camino a la escuela.

Ayer, su madre, después de aquella visita de Daniela, había decidido que Poché ya podía asistir a la escuela. Pero la ojioliva no era tonta; sus padres querían que ella pasara el día con la castaña.

Su mamá ya le había dicho que aprobaba a Daniela. Eso le había hecho enrojecer, y más aún cuando pasaron toda la cena hablando sobre el buen gusto de Poché, y sobre como Daniela Calle era un encanto.

Pero en estos momentos, ella les estaba contando a las chicas sobre la visita inesperada, y el beso que habían compartido en la puerta.

—No bromeo. Ella, con sus propias piernas, vino ayer a mi casa —aseguró sonriendo, llevaba una camiseta blanca y holgada, para que su yeso estuviera cómodo.

—¿Y luego se besaron? —preguntó Laura sonriente, estaba feliz por su amiga.

—Ella misma fue la que me pidió el beso —dijo muy orgullosa, y alzando la barbilla. Casi se echó a reír al ver el rostro escandalizado de Kim.

—Dios mío, esto no es normal —dijo la rubia aún con las manos en el volante, sus ojos estaban bien abiertos—. Ahora nos dicen ustedes, que las dos chicas más divas y crueles del colegio están amables y cursis —dijo refiriéndose a Laura y a Poché.

—Lo que hace el amor —tarareó Nora mientras se recostaba del asiento.

—Espera, habla por Manuela... Daniela, ella aún no me ha dicho nada. Puede que sólo esté jugando —dijo Poché un poco dudosa, aunque algo en su pecho le decía que no era así.

—No pienses eso, Poché —Kim, intentando animar a su amiga—. Ella no parece...

—¡Pero saben cómo es ella. Podría estar pasando sólo por una etapa! —exclamó, ahora, un poco alterada.

—Poché, ella... no creo que sea una etapa —sugirió Laura, intentando ver cómo decirle a su amiga lo obvio, pero con tacto.

—¿Y ustedes cómo lo saben?

—¿Estás de broma, verdad? —preguntó Nora, mirando a sus amigas como si fueran idiotas—. Es muy obvio lo que le sucede a Daniela.

—Pues venga, explica tú, porque yo no sé —pidió Poché y Kim asintió con ella.

—Ella está igual o más enamorada que tú, Garzón. ¿No te das cuenta? —preguntó, logrado que la ojioliva abriera los ojos.

—¿Por qué dices eso? ¿Enamorada de quién? —preguntó con la voz cortada.

Laura y Nora se golpearon la frente por tanta lentitud de su amiga.

—Poché, ¿eres idiota? —insinuó Laura, intentando no darle una cachetada.

—Está enamorada de ti, idiota. Ella muere por ti. ¡Es muy obvia al igual que tú! —dijo Nora, soltando un suspiro y Laura asintió.

Poché parpadeó y sintió mariposas por todo el estómago. ¿Era cierto? Esperaba que fuera así, porque ya se había emocionado.

—¿De... de verdad? —preguntó, balbuceando.

—Por supuesto. Yo me di cuenta hace poco, pero está muy claro que está igual de boba por ti que tú por ella —dijo Laura, un poco feliz por la cara de asombro que tenía su amiga.

—¡¿No es broma?! —preguntó Kim también sorprendida. Intentaba no quitar la vista del camino, pero la tentación era mucho más grande.

—Para nada —respondió Nora.

Rivales | Caché Adaptación | Corrigiendo Donde viven las historias. Descúbrelo ahora