Cuando llegue a casa supe que el ambiente estaba tenso con solo pisar la entrada. Mamá estaba en el sofá, tenía los brazos cruzados y estaba viendo el suelo como si quisiera incendiarlo. Cuando me vio su mirada pareció alarmarse y vi como en menos de un minuto estuvo de pie frente a mi.
Definitivamente algo iba mal.
—¿No haz hablado con él no? Por favor dime que no.
—¿De que hablas mamá?
—Tú padre. El está ebrio y... llegó molesto. Según el estuvo intentando hacer unos trámites a tu nombre en la empresa y descubrió que tú cediste los derechos a Aarón.
Sabía que esto pasaría. Y lo hablé con Aarón antes de que sucediera. Cuando vi que papá quería usar mi nombre para transferir la empresa, llame a Aarón y le conté. El sabe que no quiero trabajar en lo mismo que papá. Así que decidimos poner todo a su nombre, transferirlo y que papá no pueda sacarle provecho.
Y por la expresión de horror de mamá, Papá ya lo había descubierto.
—¿Que te dijo?
—Él quiere que... que tú...
—¿Ya llegó? —la voz de papá apareció en la sala, detrás de mamá. Sus ojos me vieron con molestia y vi como apretó los puños a sus lados—. Te quiero en mi oficina ahora.
Mamá no hablo, sabía que era malo lidiar con papá cuando tenía varios tragos encima.
Cuando entre en la oficina me senté en la silla frente a su escritorio. El me observó con el ceño fruncido.
—¿Sabes acaso lo que haz hecho?
—No dejarme mangonear por ti, si, lo sé.
—Me haz hecho perder una fortuna.
—Gracias a Dios que tenemos lo suficiente para comprar un continente —bufé. El apretó la mandíbula inclinándose hacia mi.
—Se acabo tu jueguito Cameron. Pensé que después de ver todo lo que había pasado con tu hermano recapacitarías y entenderías que aquí las cosas se hacen por las buenas.
—Aarón siguió su sueño y lo consiguió. Está estudiando lo que quiere y...
—¡Pero porque el sea una decepción de hijo tú no tienes por qué serlo! —bramó golpeando la mesa con fuerza—. ¡Idólatras a tu hermano como si fuera el mejor del mundo cuando no es más que un inepto que vivió bajo la manga de un triste entrenador de baloncesto! ¡Todo por no hacer lo que yo le dije!
—Y por eso ahora mismo está logrando lo que quiere. Será un médico grandioso y no será gracias a ti.
—¿Tanto lo adoras? Es estúpido Cameron. Podrías tener todo lo que quieres con solo firmar unos papeles y no lo haces. Pensé que sabias que era lo que te convenía.
—Tú solo piensas en lo que te conviene a ti.
—¿Sabes que? Creo que voy a tener que recurrir a lo mismo que cuando Aarón me dio problemas. Usar la misma temática a ver cuánto duras así.
—¿Que quieres decir?
—A partir de mañana no vas a asistir a tu jodida academia de arte. Dejarás de ir, ya no pienso pagártelo. Seguirás viviendo aquí porque no tendrás la mala suerte que tuvo tu hermano pero no más de ahí. Iras a la secundaria pública qué hay en el pueblo.
—¡No puedes hacer eso! —solté sin poder creérmelo.
—Claro que puedo. Eso es lo que ganas cuando desobedeces a mis órdenes. Tú madre ya lo sabe, mañana irás y comenzarás a estudiar ahí. Fin de la discusión.
—No puedo creerlo.
—Si, yo tampoco pero es lo que ganas por ser un mal hijo. Tienes hasta pasado mañana para ir a buscar tus cosas a la academia, no más de ahí. Sal de mi despacho.
Y sin más salí de allí hecho una furia. Mamá no estaba cuando salí, subí las escaleras y entre en mi habitación cerrándola de un portazo.
Papá era impresionante. Era una de las personas que podía sacarme de mis casillas con mucha rapidez. Y eso me descontrolaba.
—¿Estas bien? —preguntó una voz suave en la ventana, casi me caí al suelo cuando la vi. Ahí estaba, esa rubia que había hablado conmigo antes viéndome preocupada—. Perdón que haya subido por la ventana quería hablar contigo y...
—Está bien Amara, no hay problema. La próxima podrías haber usado la puerta —mi voz sonó más hostil de lo que quería.
—¿Te sientes bien?
—No, discutí con mi padre. A partir de mañana ya no iré a la academia.
—¡¿Qué?! ¿Como? ¿Por qué? Yo pensé que tú...
—Si bueno, ese es el precio de no ser la marioneta de Stuart Lightwood.
—¿Y que harás ahora?
—Iré a la pública de el centro. Donde mi hermano estudio.
—Mi prima también estudió ahí...
Lo sé.
—No lo sabía —mentí.
—Si, también trabaja ahí su padrastro, Jonathan.
—¿Entrenador?
—Mhum, es el entrenador de baloncesto. ¿No lo sabias?
—Supongo que lo conoceré cuando vaya.
—¿Te rendirás así porque si?
—No pienso acceder a los juegos de papá. Además, lo mío jamás fue el arte.
—Tienes que estar bromeando. Eres muy bueno en el arte, pintas muy bien.
—Si, pero no es mi vocación.
—¿Y cual es tu vocación entonces?
—Lo descubriré cuando esté allá.
—Supongo que te veré entonces por ahí.
—Supongo que si.
—Nos vemos Cameron.
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Jump Shot | Libro II
Teen FictionAltanero, confiado, sarcástico, atlético... Todos y cada uno de esos son las características responsables de describir a Cameron Lightwood. Al igual que su hermano mayor, es un gran atleta y el capitán del equipo de baloncesto. Pero, hay una gran...
