002: Algo personal.

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—Y por eso la álgebra es la materia más importante de nuestro curso —finalizó una de las chicas que exponía en la clase.

Rodé los ojos tratando de difuminar un poco el carbón del lápiz en mi cuaderno. Llevaba al menos media clase dibujando un retrato que tenía en mi cabeza desde la mañana.

—Grandiosa presentación. Ahora, estoy segura de que los alumnos pensaron lo mismo...

Intente pasar mi dedo para darle más profundidad, pero era inútil, su cabello no podía quedar más oscuro. Si seguía, rasgaría el papel.

—¿Me está escuchando Cameron Lightwood? —salte en mi lugar viendo a la profesora frente a mi, por instinto, mi mano fue a parar en mi cuaderno cerrándolo de golpe.

—Claro profesora.

—¿Ah si? Y entonces, ¿De que consistía el informe de la señorita Monroe? —señaló a la rubia que a la derecha se sonrojó.

—D-De... —un silencio se detuvo en el aire, la profesora apretó la mandíbula y dirigió su mano a mi mesa, no tarde en tomar el cuaderno primero que ella—, No puede hacer eso. 

—Lightwood, entrégame el cuaderno. ¡Todos queremos ver en que te distraías tanto!

Apreté la mandíbula apegando el cuaderno a mi.

—No.

—¿No? Es una orden.

—Yo no tengo porque seguirle órdenes a usted.

—¡Entrégueme el cuaderno en este instante o te expulsaré de mi clase! —ladró ella tomando el inicio del cuaderno haciéndome jalarlo.

—¡Suéltelo!

El cuaderno, por un instante, se resbaló de mis manos dejándola un poco consternada. Tenía el cuaderno en sus manos, no tardó mucho en rebuscar entre las páginas y ver que era lo que hacía.

—¡Devuélvamelo! —en un impulso, me puse de pie yendo directo a ella. Mis manos actuaron por si solas cuando jale el cuaderno con demasiada fuerza haciendo que salga de sus manos y cayéndome de espaldas, sobre su escritorio.

El estruendo de las cosas cayéndose me hizo darme cuenta del escándalo que hice por un retrato de ella.

¡Cameron Lightwood! ¡A la dirección en este preciso momento! Es impresionante como deshonra tanto su nombre, ¡En la ciudad de hablaban maravillas de su hermano y mírelo a usted!

Apreté la mandíbula bajo la mirada de mis compañeros saliendo de el salón. Solté varios gruñidos mientras caminaba a la dirección.

Esa profesora me odiaba.

—¿Perdido? —preguntó una voz a la lejanía.

Levante la vista del suelo encontrándome con esos bonitos ojos verdes, sonreí sin darme cuenta.

—Castigado —respondí mostrándole el pase a la dirección. Amara abrió los ojos y sonrió cómplice mientras ponía sus manos en jarras.

—¿Que hiciste? Los profesores te aman.

—Bueno, pues no creo que la profesora Brandon piense igual.

—¿Tan grave fue? —preguntó curiosa.

—Le arrebaté mi cuaderno de la manos y destruí su escritorio —reí rascándome la nuca con nerviosismo.

—Vaya, ¿Que era tan importante que no podías dejar que viera?

—Es un secreto —sonreí mirando a sus ojos.

—Espero que algún día me cuentes cuál es ese secreto tan importante como para ir castigado —sonrió poniendo un mechón de su cabello detrás de su oreja.

Jump Shot | Libro II  Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora