Narrador Omnicente.
La brisa fría se movía por el campo, allí, el ex entrenador del equipo miraba a su antiguo grupo verle con nostalgia.
Vaya que habían cambiado con el tiempo.
Ahí estaban, los Pumas de la West High.
Primera generación.
Luke Wood y Liam Camren, como en los viejos tiempos, uno al lado de otro, mejores amigos al fin y al cabo. Luke había ido de viaje por un tiempo, viendo nuevas fronteras y conociendo más. Se había terminado de enamorar de la literatura y ahora estaba en su segundo trimestre de universidad. Liam había salido del país también. Fue con Aarón, directo para Florida, persiguiendo su sueño del baloncesto. Lastimosamente, la universidad a la que acudió no vio lo necesario en el para el equipo, así que acabó yendo justo donde sus padres le dijeron: La universidad Black, en el lugar donde vivió toda su vida.
Ashton Brown no cambiaba. Seguía teniendo su usual cara de culo, sus tatuajes en todo el cuerpo, el piercing en la ceja y nariz, su cabello obscuro cayéndole por la frente. En fin, la esencia Brown. Pero, ahora, había algo diferente. Algo frío que nadie notaba. Pero ella si, porque era ella quien había conseguido que fuera así. Más frío, más serio, más inexpresivo.
Matt Blackwood seguía intacto, ese pelo rubio cobre y esa sonrisa pícara no abandonaba a ese chico. Mucho menos cuando se dedicaba a joderle la vida a Ashton y juntarse con Zack para fastidiar a los demás. Seguía siendo un crío.
Los gemelos, Mike y Jack ahora más maduros, estaba ahí, de brazos cruzados viendo todo tras su líder: Bryce Ackerman. Junto con los gemelos este viajó por un tiempo, hasta que conoció una universidad algo lejos de su casa que le agradó y acabó por convertirse en su nuevo hogar. Los gemelos, como era de esperarse, también aplicaron. Como bien dicen, los tres mosqueteros no debían separarse.
Zack Bowers había cambiado drásticamente. Ya no tenía ese genio de bromista que tanto jodia a todos. A pesar de ser el comentarista del equipo, maduró, y se convirtió en un gran tipo. Ahora, siendo prácticamente el padre de su sobrina que lamentablemente perdió a sí madre hace unos meses atrás. Eso le ayudó a convertirse en el hombre que es hoy. Y aunque quisiese hacerse el tipo duro, seguía siendo el bromista burlón que Jenna vio como su hermano mayor toda la vida.
Y por último teníamos a Blake West Freeman, el chico que más gritos recibió en toda su vida como jugador. Tras la graduación quedó solo en la secundaria, así que, hablo con el entrenador y con las influencias de su padre, el director West, acabaron adelantándole el ultimo año. Blake no quería quedarse solo en la secundaria, sus amigos se habían ido y para el era innecesario estar ahí. Así que se graduó antes de tiempo y decidió retirarse por un año sabático. Que le ayudaría a despejarse y pensar en que diablos haría con su vida ahora.
Y llegamos a la actualidad, donde todo el equipo de los Pumas, la primera generación, estaba delante de el equipo actual.
—Bueno, Pumas de la West High —dijo el entrenador sonriente—, Les presento a la primera generación de Pumas.
—¿No falta alguien? —se atrevió a preguntar inocentemente Swayer ganándose una mirada fulminante por parte del director.
—No, no falta nadie. El número treinta está vetado de venir a este jodido campo y no se necesita explicar porqué.
Todos se quedaron en silencio tras las palabras de Jonathan. Pero por supuesto, eso no iba a quedarse así por mucho tiempo pues Zack estaba listo para armar el algarío.
—¿Qué tal un partido? —preguntó el pelirrojo con diversión, los chicos lo miraron como si tuviese un tercer ojo.
—Por mí no hay problema, pero no creo que podamos. Somos muchos y ellos...
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Jump Shot | Libro II
Teen FictionAltanero, confiado, sarcástico, atlético... Todos y cada uno de esos son las características responsables de describir a Cameron Lightwood. Al igual que su hermano mayor, es un gran atleta y el capitán del equipo de baloncesto. Pero, hay una gran...
