—¡Joder, déjame Mike!
Sonreí viendo como Kansas le tiraba la papa frita que le quedaba y Mike con una estrategia enorme la atrapaba en la boca y la masticaba tras guiñarle un ojo a la peli negra que le mostró el dedo de en medio.
Estábamos comiendo en un restaurante que había cerca de la secundaria. Mike y Eve habían decidido unirse a nosotros a la salida. Kansas había estado mal humorada todo el día y nadie sabía el porqué. Mike por su lado se había decidido a hacerle sonreír para alejar ese mal humor, pero era lo menos que había conseguido. Michelle por su lado comía animadamente mientras que Megan le contaba no se que de la práctica de porristas. Yo estaba sumido en mis pensamientos mientras comía de mi hamburguesa.
—¿Todavía pensando en Amara?
Las chicas se giraron hacia nosotros y me miraron con sorpresa.
Joder, ¿Jake no sabía quedarse callado?
—¿Qué pasó con Amara? —la primera en preguntar fue Evee. Apreté la mandíbula ignorando las miradas interrogantes.
—Ayer la invite a una cita.
Megan y Kansas se dieron una mirada entre ellas. Michelle, por su parte, enarcó una ceja.
—¡Por fin te animaste! ¿Qué te dijo? —soltó animada Eve, bebí de mi soda, incómodo.
—Dijo que si.
—Vale, ¿Y qué pasó después? Asumo que no tienes cara de perro arroyado por que te dijera que si —dijo Kansas cruzándose de brazos. Apreté los labios.
Sentía la mirada potente de Michelle sobre mi, pero a diferencia de los demás, no decía nada.
—¿Y bien? —insistió Megan.
—La estaba ayudando a ordenar su habitación, y entonces el basurero se me resbaló y cayó al suelo.
—Eso no parece tan malo. A todos nos puede pasar es...
—Del tarro de basura se salió un condón, usado —le corté a Eve quien intentó defenderme. Ella se cayó de golpe, como si ya lo supiera.
Esta vez fui yo quien levantó la ceja, molesto.
—¿Lo sabías?
Ella se quedó callada, al igual que los demás que solo la miraban esperando su respuesta.
—¡No me pongas como la mala del cuento! Te dije que la invitaras a salir, no que esperaras que ella estuviera sola. Es... Es...
—Joder, Eve —gruñó dejando la comida de lado. Un sabor amargo se instaló en mi paladar—, ¡Sabes que me gusta! ¿Por qué no me dijiste que estaba saliendo con alguien?
—Técnicamente no están saliendo. Solo tienen encuentros casuales para... ya sabes. No es la gran cosa.
Yo levante las cejas con el ceño fruncido. Ella parecía encogerse más en su asiento.
—Me largo de aquí —espete saliendo del asiento. Michelle me miro expectante y de la nada se puso de pie.
—¿A dónde vas? —le preguntó Kansas.
Ella la miró sin expresión alguna y luego a mi.
—No pienso dejarle solo. Los veo luego.
Ella empezó a caminar a mi lado en silencio mientras yo maldecía por lo bajo.
Encuentros casuales. ¿Y yo no debería saberlo? Por amor a Dios.
Llevo meses detrás de una chica que ni me mira, y ahora que he tenido la voluntad de invitarle a salir me salen con que se está viendo con alguien. Joder, maldita suerte de mierda la mía.
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Jump Shot | Libro II
Teen FictionAltanero, confiado, sarcástico, atlético... Todos y cada uno de esos son las características responsables de describir a Cameron Lightwood. Al igual que su hermano mayor, es un gran atleta y el capitán del equipo de baloncesto. Pero, hay una gran...
