13: Las porristas

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—¿Entonces saliste huyendo?

—Si.

—¿Y no se te ocurrió otra cosa? —bufó Jake, impresionado.

—Con las demás chicas es... Diferente. Pero con ella me vuelvo un idiota. Es como si mi cerebro se apagara.

—Ese es el efecto Parkwood, Lightwood —se burló Marco sentándose frente a nosotros—, Todos aquí nos quedamos como idiotas cuando la vimos la primera vez que se apareció por aquí. El único que siempre ha sido cercano a ella es Rick.

Y eso había despertado mi curiosidad.

—¿Rick? —pregunté sin poder evitarlo.

—Si —asintió Jake dándole la razón—, Rick y ella son muy cercanos. Demasiado diría yo.

—¿Y el entrenador lo acepta?

—El entrenador fue quien los presentó —explicó Dorian quien tomaba asiento al lado de Marco.

—Joder —murmuré temiéndome lo peor.

Porque si, estaba en la cancha de baloncesto, más bien en los vestidores. El entrenador había solicitado una junta temprano en la mañana y todos aceptamos. Le conté a Jake lo que vi en la habitación de Amara, ignorando por el condon y los detalles desabridos. Le dije que había notado que está saliendo con alguien y quede como tremendo estupido ahí mismo.

—¿Quieres un consejo? —preguntó Cassian, asentí—, No te compliques con ella. Es una de las chias más difíciles de por aquí, rara la vez le hace caso a alguno que no sea Rick. Así que, yo que tú no me complico mi vida con ella.

—Además que si el entrenador se entera te cortará los huevos —fulmine con la mirada a Monty quien solo se encogió de hombros—, Solo digo.

—¿A ti no te gustaba Michelle? —preguntó Ryan mientras metía a su boca una goma de mascar, noté como Monty se tensó.

—No, somos amigos.

—No parecía el día que golpeaste a Monty —soltó Dorian con burla, Cassian le golpeó con el codo de manera disimulada.

—Dejemos de peleas, somos un equipo. No hay peleas entre nosotros, lo personal queda afuera de la cancha. ¿Entendido? —soltó Malcom, todos asintieron en silencio—, Ahora, vayamos a la cancha. El entrenador nos espera.

Todos salieron de los vestidores, y yo los seguí. Jake era parte del equipo por igual, pero no como yo pensé. Juraría que jugaba con los demás, pero no. Jake era solo el que hablaba en los altavoces durante los partidos. Y el entrenador lo permitía en los entrenamientos porque sí.

—¿Esa no es...?

—Si, esa es, Monty —le cortó Malcom callándolo. Monty se guardó las palabras mientras nos acercábamos al entrenador.

Junto al entrenador estaba Michelle quien me sonrió al verme. Llevaba la maranta de cabello castaño atado en una coleta desarreglada que dejaba algunos mechones al aire de manera desarreglada. Estaba vestida con una camiseta que le quedaba muchísimo más grande de lo usual y unos jeans normales. Arrugue el ceño viendo la sudadera que tenía puesta y sonreí recordando de quien era. Sus ojos verdes brillaban con furor bajo la luz del sol. Tenía maquillaje dándole ese toque emo que siempre le gusta tener.

—¿Qué haces aquí? —pregunte sin poder contener mi sonrisa cuando llegue a ella, ella sonrió de vuelta encogiéndose de hombros.

—El director me saco de Historia, todo porque le dije al profesor que Cristobal Colón había sido un torpe tipo que descubrió America por error.

Jump Shot | Libro II  Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora