❝¿Por qué un demonio usaría un teléfono?❞
❥ fantasía au
❥ esto es algo, pero no sé muy bien qué
❥ no acepto adaptaciones de esta historia :( disculpen
AVISO, GENTE
este fic sucede en un mundo fantasioso completamente creado por mí...
lean la nota del final, xfis; es medianamente importante <3
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
— ¿Qué se supone que están esperando? ¡Ella está por tener un bebé!
— Necesitan atención médica— fue la respuesta de Hyunjin, sencilla. Se notaba bastante inmerso en la trama.
— Están en el siglo diecinueve, hombre, ¡los bebés no nacían con atención médica!
Hyunjin hizo algo parecido a un gruñido y dejó de contestar. Jisung llevaba casi media hora quejándose de cualquier cosa medianamente cuestionable sobre la película que eligieron mirar, cuando lo cierto es que su frustración se debía a otra cosa. El calor sofocante de julio podría tener algo que ver. La superficie del sofá se le pegaba a los muslos y su amigo lo ignoraba; Jisung tenía derecho a estar molesto.
Además, el verano lo ponía fastidioso. Jisung le dedicaba horas de sueño a su trabajo porque en la noche no hacía tanto calor, y eso comenzaba a dejarlo rencoroso. Él amaba el frío. Sus mejores recuerdos tenían el paisaje del invierno. Y parecía que ninguno de sus esfuerzos estaba dando resultados.
Desde que aceptó la propuesta de Jeongin, Jisung vivía intranquilo. La simple presencia del Diablo a través de cartas, correos y llamadas telefónicas super espontáneas habría sido suficiente para ponerlo en una situación conflictiva, pero era la falta de resultados lo que lo sacaba de quicio. Jisung despertaba todos los días esperando que alguien le dijera que estaban cerca de lograrlo.
— Estás distraído— le dijo Hyunjin entonces, apenas apartando la mirada del televisor. Jisung hizo una mueca que el otro chico no pudo ver.
— Estoy estresado, sólo eso.
— Es porque casi no duermes, Jisung. Tienes que tomártelo con calma. No va a salir todo bien de una día para el otro, sabes que estas cosas tardan.
— ¿Cuánto?— Jisung rio sin humor—. Llevo desde febrero en el proyecto, y parece que nadie quiere prestarnos atención. Y Jeongin dice... él siempre me recalca que soy importante, pero no me veo haciendo otra cosa más que estudiar historia antigua, contestar correos inútiles y hacer de apoyo moral. Siento que me trata como a un niño de diez años.
Hyunjin, como cada vez que el nombre de Jeongin salía en la conversación, se mostró más atento.
— Está bien— murmuró, con ese tono amable al que Jisung nunca se acostumbraba—. Amigo, de verdad, ¡eres el embajador humano del Infierno! Es algo increíble, Jisung. Sólo tú sabes de los demás mundos, sólo tú tuviste relación con ellos. Estás ayudando al mismísimo Diablo a acabar con una guerra. Gracias a ti, los míos podrán vivir a salvo y en paz. Y esas no son cosas que haría un niño de diez años, ¿eh? No es tu culpa que los de arriba se nieguen.
— Sólo no puedo creerlo— bufó Jisung en respuesta—. Intentan invadir nuestro mundo y Dios no parece interesado en lo más mínimo. ¿No se supone que somos su creación favorita? Puedo perdonarle que no exista el cielo de los perritos, ¿pero esto? ¡Ni siquiera le contesta los mails a Jeongin!