❝¿Por qué un demonio usaría un teléfono?❞
❥ fantasía au
❥ esto es algo, pero no sé muy bien qué
❥ no acepto adaptaciones de esta historia :( disculpen
AVISO, GENTE
este fic sucede en un mundo fantasioso completamente creado por mí...
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
— Núme-
— ¿Qué es la Isla de los Eternos?
— Tú otra vez.
— Dijiste que Catorce es malo, no quiero cruzarme con él. Llamo siempre a la misma hora para hablar contigo.
— ¿Misma hora exacta? No tengo un buen sentido de las horas...
— Lo sé, déjame eso a mí.
— ¿Significa que seguirás llamando?
— ¡Por supuesto! Hay miles de cosas que quiero saber. Todavía no creo que estoy hablando con un sirviente de Satanás.
— Sí, sí, como sea. ¿Qué preguntarás hoy?
— Eso, lo de la Isla. ¿Qué se supone que es?
— La recompensa de los que fueron buenos. Una vida eterna donde tendrán todo lo que deseen. Está algo alejada de aquí, pero puedes ver el brillo del sol que tienen desde cada rincón del Inframundo.
— Woha, es asombroso. ¿Y los que se portaron mal?
— Castigo eterno. Y créeme que hay mucha variedad para elegir.
— ¿Ellos lo eligen?
— No, sus encargados lo hacen. Si yo hubiese nacido un siglo antes sería de esos.
— Qué horrendo.
— ¿Por qué? Te entretienes. Al menos más que aquí.
— ¿Me consideras aburrido?
— No hablaba de ti, chico. Tú eres... especial.
— ¿E-especial?
— Mi primer humano. Supongo que por eso sigo atendiendo tus llamadas.
— ¿Jamás hablaste con otros humanos?
— No. Te advertí que no es correcto que ellos sepan de esta línea. ¡Hey! Por cierto, ¿cómo carajos conseguiste este número?
— Por Felix, él me lo mostró.
— ¿Quién es Felix?
— Mi mejor amigo.
— ¿Y por qué él tendría el número?
— Su familia es extraña.
— Tal vez sean ánimas.
— Tengo que ponerte un nombre.
— ¿Eh?
— Eso, que tengo que ponerte un nombre. Diecinueve no es un nombre lindo para ti.
— No es un nombre, es mi designación. De mi camada, que fueron veintiuno, soy el tercero más fuerte.
— ¡Dios bendito! ¿Eres tan fuerte?
— El tercero. Veinte y Veintiuno son mucho mejores que yo. Si llamaras cerca del ocaso hablarías con Veinte, es buena onda.
— Me gusta hablar contigo. Y sobre eso, ¿me desbloquearías?
— No estoy muy seguro...
— ¡Por favor! E-estoy haciendo malabares con mi tiempo para venir al teléfono público a esta hora. Sería mucho más fácil desde mi celular...
— O podrías quitarte el capricho de llamar.
— ¡Eso nunca! Ya eres mi amigo.
— ¿Amigo?
— Sí, amigo, confidentes con los que pasas tiempo y-
— Sé lo que es un amigo, sólo... nunca tuve uno humano.
— Ahora lo tienes.
— ¿Por qué estás tan fascinado con mi mundo? Se supone que ustedes nos detestan.
— Considerando todo lo que me dijiste... ya no estoy seguro de mi realidad. Y quiero saber todo lo que pueda.
— Deberías estudiar Historia del Inframundo para eso.
— ¿Es como una carrera?
— Pues sí, en la Academia.
— Y yo oí algo de una beca...
— Ah, ni creas. Son para entes sobrenaturales y tú eres un simple humano. No vendrás aquí hasta que mueras.
— ¿Quieres decir que voy a verte cuando me muera?
— No hagas una estupidez.
— ¿No hay forma de que pueda verte antes?
— Los humanos no son de este mundo.
— ¿Y cómo dejo de ser humano?
— Chico, no sabes lo que dices.
— ¡Es en serio! No puedo continuar viviendo la vida mediocre que pretendía tener ahora que sé todo lo que hay más allá de eso.
— El Averno no lo es todo; también tienes al Tártaro, El Convenio de Dioses...
— ¡Jesús! ¡Todo eso existe!
— Sí chico, y no es para ti
— P-pero yo-
— Jisung, obedece.
— Bien...
— Oye, no te desanimes.
— Me dijiste Jisung.
— ¿No te llamas así...?
— Sí p-pero nunca lo habías dicho.
— No hagas un escánda-
— ¡Ahora de verdad verdadera tengo que ponerte un nombre!
— No soy tu mascota.
— Voy a pensarlo muy arduamente.
— ¿Y si no lo quiero?
— ¡Te encantará!
— Perfecto, mucho por hoy. Adiós Jisung.
— Adiós señor temporalmente sin nombre.
— ... hasta mañana.
— ...
— Bienvenido a...
— Hasta mañana, amigo.
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.