Capítulo 29 | ¿Hotel Hanun?

32 3 0
                                        

—¿Eres tú de nuevo?—se cuestionó la voz conocida.

Mis ojos se abrían y cerraban continuamente.

Confusa recuperé mi postura tratando de aclarar él rostro frente a mí.

¿Eres tú, o tan sólo mi imaginación?

Sin pensarlo tomé su rostro haciéndolo girar a mí, el me miró.

—Tú...—titubee ebria.

—Oye, ¿qué estás haciendo?

—¿De verdad eres Han Seojun? Te pareces mucho.

Reaccionó de inmediato, tomó ambas manos y las alejó de su rostro.

—¿Que crees que estás haciendo? ¿Bebiste?

—Un poco—hice la seña con mis manos y comencé a reír,—¿Pero...que haces aquí? ¡Creo que no eres tú pero imagino tu rostro!—fui escandalosa y reí,—Ah....—comprendí y toqué mi cabeza,—Es uno de esos efectos del alcohol. ¡Eso es tan loco!

—Realmente soy yo—actuó serio y desvió su vista,—¿Vives cerca? No creo que puedas llegar por ti misma, luces muy ebria. Llama a un conocido.

—No hay...nadie que viniera por mí. ¿No lo sabes? ¡Kim Mi Suk ya no es mi amiga! ¡Ella me odia tanto!—comencé a llorar, su rostro pareció divertirse ante la situación.

—Oye, ¿no estás sobre actuando? Estabas molesta cuando te ví, luego reíste a carcajadas y ahora lloraste en solo segundos. Ah...no creo que haya sido la única vez que has bebido así que vuelve segura a casa—él se despidió y se marchó.

—¡Oyeee! Espera.
Lo ví marcharse por la calle a lo lejos.

Lo seguí entorpecida.
—No te vayas...—titubee adormilada, me abrace de un arbusto decorativo,—¡Han Seojun!

El se detuvo, gritó a verme. Rascó su nunca y siguió su camino.

—¡Han Seo Jun! ¡Oye! ¡No me ignores!

Se detuvo de nuevo y observó a los pocos presentes alrededor.

Me sujeté más al arbusto.

—¿Donde estas?—titubee, me incliné hacía atrás adormecida cuando alguien me cachó,—Debemos arruinar al Hotel Han. ¡Ellos deben ir a la quiebra!

—¿Por qué querrías eso?

—Esa cadena de hoteles....debe perderlo todo—arrastre las palabras y levante mi dedo índice.

—Bueno...sí quieres maldecirlos. Deberías llamarlos por su nuevo nombre.

[..]

Me estiré en la cama soñolienta, parpadeé y mi vista se aclaró. Ví el enorme ventanal cubierto por esas persianas claras.

Abrí mis ojos alarmada.

Y me levanté de golpe.

Ví a un hombre dormir de lado en el sofá.

Cubrí mi boca.

—No...puede ser.

Baje de la cama.

Sabía que era una mala idea.
No debí beber.

Mi vista se desvió al reloj.
Nueve de la mañana.

Me acerqué cuidadosa y me asomé para ver su rostro.

—¿Han...Seojun?—mi voz salió cómo auxilio, retrocedí y me tropecé con un zapato.

Caí al suelo hacía atrás.

El se levantó de golpe.

Ambos nos miramos.

Diosa de las citas Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora