—¡Oye, Ye Eun!—gritó Minsu llegando agitado a mí,—Espera. Ya cerré—señaló hacia atrás,—Saliste muy rápido—reprochó,—¿A dónde ibas?
—Ah...quería buscar a una persona que me ayude a eliminar esa publicación. Pero mejor lo haré mañana.
Ambos seguimos caminando.
—¿Algo como un ingeniero en informática?
—Bueno...algo así. Alguien astuto, debe tener todo tipo de trucos y conexiones—murmuré para mí.
—¿Y dónde están tus abuelos? ¿No los visitas?—se tornó curioso.
—No los veo. Desde hace dos años.
—¿Por qué?
—Huí de casa.
—No lo creo—rió y junto sus manos al aplaudir dos veces,—La honorable y trabajadora Han Ye Eun. Una abandona abuelitos...—sonrió y negó,—No va contigo. Tan solo imagina...dos pobres ancianos juntando el dinero de su poca y digna pensión esperando a verte algún día de nuevo...
—De pobres no tienen nada.
—¿Eh?
Trato de analizar sí estaba siendo seria al respecto.
—Tienen un negocio familiar, viven mucho mejor que yo—le expliqué y golpee mi pecho,—La pobre soy yo.
—¿Tienen un negocio? ¿De qué tipo? ¿Es de comida?
Levante mi mano y señale al Hotel en lo alto de Seongsu.
—¿Qué? ¿El puesto de fruta?
Negué.
—Ese de allí. Da billones de wones al año.
Permanecí señalándolo, lo bajé y continué mi camino. El permaneció atrás.
—¿Hotel Hanun?—se asombró,—Oye, ¿de qué hablas
Corrió para llegar a mí.
—La honestidad no es tu mayor virtud. ¿Verdad?—hizo una pequeña mueca y negó,—¿Por qué la nieta heredera viviría de esta manera?
Me juzgo.
Me detuve y lo miré.
—Eso sí que es una larga historia—pose mis brazos sobre sus hombros,—Me mudaré este viernes. ¿Me ayudarás?—sonreí sarcástica.
Palmee sobre sus hombros y seguí mi camino.
—¿Qué? Estaré ocupado.
—No te dije la hora.
—También trabajo.
—Lo haces por horas.
—¿Eso qué?
Lo inválido.
—Te daré cuarenta y cinco mil wones.
—¿Es temprano o por la tarde?—se interesó.
Sonreí divertida.
[..] Jueves
Salí del aula y ví a Suho recargado en la pared deslizando en su teléfono.
—¡Lee Su Ho!—lo llamé, el levantó su vista al escuchar su nombre, sonreí y levanté mi mano saludándolo.
Él me miró extraño y giró a su alrededor.
Me aproximé.
—¿Y a ti qué te sucede hoy?—me observó.
—¿Estás libre hoy a las siete y media?
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Diosa de las citas
FanfictionUna extrovertida chica aspira convertirse en una ilustradora de webtoons. Por lo qué para pagar su matrícula universitaria, aprovechándose de su belleza se alquila para novia momentánea a una base de reglas, su éxito en la App de citas la lleva a co...
