Capitulo 21

768 31 0
                                        

Valentina

Preparo dos tazas de café, Gabriel se ve tranquilo con la notícia, quiero abrazarlo y besarlo pero el miedo me tiene presa.

-Gabriel yo te pido tiempo, lo necesito.

-Lo se Valentina, y yo estoy dispuesto a esperar por ti, por ustedes

-Ahora soy yo quien pide tiempo y hacer las cosas bien.

-Valentina no te imaginas todo este tiempo que eh pasado sí tí, pero yo estoy dispuesto a todo por recuperarte, te extraño.

-Sabes Gabriel, en dos semanas será el aniversario luctuoso de mi madre, cada año mi tía Tris hace una misa en su memoria y jamás fui a una, no fui a su velorio, ese día mi padre me llevo a un parque de diversiones, yo tenía 14 años cuando ella se suicido, el 9 de octubre.
El está sentado a un lado mío y sostiene mi mano, me siento tan segura y vulnerable  a la vez.
-Nunca eh hablado de esto, es la primera vez, mi madre era muy linda, tengo el mismo color de ojos que ella, su cabello castaño y largo, siempre me tranzaba el cabello antes de dormir, pero fue cambiando, ella se enamoro de una persona prohibida, mi maestro de 5 grado.
-Un día Gabriel ella se fue, nos dejó a mi padre a mi solos, el la buscó como loco y no la encontró, no sabíamos nada de ella, hasta que un día estaba por entrar a la escuela, se acercó a nosotros una señora y nos dijo que mi madre era una cualquiera, que se había ido con mi maestro, ahí, delante de toda la escuela, me gritó tantas cosas de mi madre y mi padre no hizo nada, no me defendió. Él solo sonrío y dijo a mi oído.
"Para que aprendas Valentina, y jamás te comportes como una cualquiera como tu madre".

Gabriel

Escucho a mi Vale y mi alma llora, tanto sufrimiento, ahora entiendo por qué tiene tanto miedo a ser juzgada por la gente.

-Sabes Valentina yo siempre estaré aquí para tí, siempre mi Ángel.

- Esa señora era esposa de el profesor y tenia tanto odio hacia mi por lo que hizo mi madre que siempre me humillaba , yo era una niña. Pasaron tres años y mi madre regreso, pero mi padre se había vuelto alcohólico, y la corrió de la peor manera, mi madre estaba sola, el profesor la había abandonado por otra mujer y  no lo soporto y en un hotel se disparó a la cabeza.

Mi Vale está destrozada, y siento tanta rabia e impotencia por no poder aliviar sus sufrimientos.

-Quiero tiempo Gabriel, para sanar todas estas heridas.

-Valentina yo siempre estaré aquí para ti, y puedo esperar, tenemos todo el tiempo del mundo.

Me acerco y la beso, tan suave como puedo, la amo, la amo tanto, la amo más, la amo con todo y  sus miedos.

-Gabriel, mi Gabriel yo, yo te amo.

Tantos días soñando con escuchar nuevamente esas palabras, que no puedo y se me escapan a mi también unas lágrimas.

-En dos días, el domingo viajaré a Chicago, iré a ver a mi padre, el está en un centro de Rehabilitación y desintoxicación, estaré allá por dos meses que tengo de vacaciones.

-Me escribirás?
-Claro que si Gabriel.

Ella necesita tiempo y yo no puedo precionarla.

Mi sacerdote GrabielDonde viven las historias. Descúbrelo ahora