Capitulo 41

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Valentina

Gabriel se va y Hugo protesta al ver lo aquí.
-No te confundas Hugo, si yo te quiero mucho y valoro mucho tu amistad, pero sabes bien que entre tu y yo no hay y habrá nada, tú eres mi amigo, y la mentira que le dije a Gabriel solo es eso una maldita mentira.
-Tu conoces los sentimientos que tengo por tí? Me dice y toma mi mano.
-Hugo tú conoces los míos verdad?
-Si. Sus ojos se tornan rojos. Y se acerca y me acaricia el cabello. -Valentina, si me dieras un oportunidad, solo una, a tí y a Ángelito jamás les faltará nada.
-Por favor Hugo.
-No, no me respondas aún, piénsalo, aquí estaré siempre.
Hugo nunca me ha dejado sola, siempre h estado para mí, lo quiero, lo quiero mucho pero a mí Gabriel lo amo.

-Ya se fué Gabriel? Mi tía Sofía me pregunta en lo que se prepara un taza de café.
-Si tía, ya se fué.
-Hola Hugo.
-Hola Sofía.
-Hija, ya está lista la bañera para Gabrielito.
Aquí te espero me dice y me indica la recámara.
Hugo mira al piso.
-Bueno Valentina, creo que me voy. -Piensa en lo que te dije.
-Gracias Hugo. Lo despido y se va.
Voy a recámara, y mi tía Sofía ya le tiene listo el baño a Ángelito.
-Sabes hija, yo amé muchos tu tío Robert. Fuimos muy felices, pero tuvimos que ser muy valientes y a hacer frente todos lo desafíos.-La felicidades a veces no llega sola tenemos que buscarla.
-Tia escuchaste a Hugo verdad.
-Si Valentina, pero Hugo jamás te hará feliz como Gabriel. -No irás a ninguna parte, no te irás al infierno por amarlo ni Gabriel. -Tienes que tener osadía. -Se una guerrera para obtener la felicidad que tú y Gabrielito se merecen y esa felicidad se llama Gabriel.

Ángelito disfruta su ducha, casi dos meses y está un poco regordete, si cabello castaño y sus ojos azules, es muy bien parecido, es igual que se papá.
Pasan tres días y es la primera noche que Ángelito y yo pasaremos solos.
Ángelito, debemos ser valientes, no está tía Sofía, pero solo se fue por dos días a Seattle...

Gabriel

-Hola Valentina...
Me atrevo y le marco a mi Vale.
-Gabriel? -Gabriel!!!!
Que te pasa por qué lloras? Valentina me responde a la primera y está un poco alterada.
-No sé algo le pasa al bebé!!!
-De que me hablas que tiene?? Me.asusto mucho, mientras me pongo mis zapatos y busco las llaves.
-No se llora mucho, no sé que hacer Gabriel.
-Tranquila en 10 minutos llego.
Mientras salgo apurado de mi departamento, le marco a la doctor que conozco le paso la dirección de la casa de Vale.
Llego prónto y detrás de mí el doctor.
El doctor revisa a Ángelito.
-Tranquila, tranquila, solo tiene algunos cólicos, con éste medicamento tendrá.
Se va el doctor y voy compro el medicamento regreso y Valentina está con el bebé llorando.
-Tranquila Valentina aquí está,.
Le damos el medicamento y el bebé se queda dormido.
-Gracias Gabriel.
-No Vale, no es nada. -Bueno creo que está mejor Ángelito.
-Gabriel, no, no te vallas..
Está asustada y yo no la quiero dejar sola.
-Mi tía Sofía da fue a Seattle y tengo miedo de estar sola con el bebé.-Por favor no nos dejes.
Sus palabras me llegan directo al corazón. Yo no me quiero ir, por nunca.
-Gabriel, podrías quedarte un minuto con el,. Quisiera ducharme.
-Si, aquí te esperamos.
Se mete a la ducha.
Ya escuchaste pequeño, tú y yo solo contra el mundo mientras mamá se baña.
Duerme tranquilo, que bello es.
Después de minutos sale Valentína de la ducha, con su cabello suelto, un con camisón negro un poco transparente, se ve algo cansada pero relajada a la vez, trato de no verla, pero la maternidad le a dado una belleza extra.

Después de minutos sale Valentína de la ducha, con su cabello suelto, un con camisón negro un poco transparente, se ve algo cansada pero relajada a la vez, trato de no verla, pero la maternidad le a dado una belleza extra

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Se sienta en el sofá en un lado mío.
-Gracias, otra vez. Me dice y me guiñe un ojo.
La miro y no puedo disimular lo loco que me pone. Ella me mira y su carita está sonrojada.
-Gabriel?- Mmm mejor usaré otra pijama.
-No! No, lo siento trataré de no verte, pero no puedo evitarlo.
La miro y la acaricio con la de su mentón y ella cierra los ojos como respuesta.
-Maldición Valentina, mejor sí, cámbiate por qué no puedo, me enloqueces.
-Shhh. Me pone su dedo en mi boca y me acaricia la nuca con su mano.
Me hace gemir y siento respuesta en mi miembro.
-Si sigues así te haré el amor. Soy directo.
-El que?. me pregunta mientras me mira a los labios. Y maldición, La quiero hacer mia y la monto en mis piernas.
-El amor Valentina!!.. le digo fuerte y seguro y ella parece exitada.



Mi sacerdote GrabielDonde viven las historias. Descúbrelo ahora