|12| Un capricho [+18]

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Advertencia: hay una escena subida de tono al final del capítulo. Para las personas sensibles con respecto a ese tipo de contenido se recomienda no leer esa parte. Lean bajo su propia responsabilidad. Sin más que decir, ¡disfruten!

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Hades

Me acaban de drogar.

Las Damas de la Mafia me dejaron indefenso en menos de un minuto. Me sentía por las nubes, el efecto es similar a cuando se está muy borracho, no sientes ni padeces, solo pareces perdido y no tienes el control de tu cuerpo, todo se siente liviano. Agradezco no estar inconsciente, necesito salir de aquí antes de que un policía me lleve.

El callejón tenía poca luz y eso que Las Vegas es considerada la ciudad de las luces. Las lámparas fallaban y la lúgubre noche no ayudaba en nada. Traté de concentrarme en tomar el control de mi cuerpo, utilizar la poca energía que me quedaba y buscar a Leandro, que siendo el terco que es debe de estar por aquí siendo de niñera cuando le dije que no, lo adoro.

«El sedante ya me está jodiendo la mente», pienso.

Logro levantarme y apoyarme contra el muro, siento que me voy a caer de cara. Mis pasos a pesar de ser torpes no son tan lentos, parezco un bebé aprendiendo a caminar. Jodida mierda. Estaba a punto de salir del lugar cuando volteo a ver que los policías perdieron de vista a las Damas de la Mafia y ahora viene por mí. Leandro aparece de la nada al final del callejón, al verme corre hacia mí cuando estoy a punto de caer.

— No quiero decírtelo, pero te lo dije. Me necesitas, eso es indiscutible —dice cuando pone mi brazo en sus hombros haciendo que me apoye en él.

— Vete a la mierda Leandro y déjame acá entonces.

— Incluso estando drogado tu prepotencia no te deja eh. Me vale tres hectáreas de mierda tus palabras, no te voy a dejar atrapar —dice mientras trata de correr conmigo hacia una suburban blindada de color negro.

Los policías están pisándonos los talones. Uno de mis hombres aparece ayudando a Leandro para sostenerme. Yo ya no puedo ni hablar y mi mente decidió irse de viaje. Me suben de forma rápida en la parte de atrás y se montan para arrancar a toda velocidad dejando a los policías detrás despotricando.

Caí como bebé en los asientos, no resistí más y me dejé llevar por la inconsciencia.

El sonido de pisadas fuertes y rápidas, junto al olor de café recién hecho, me sacó de mi ensoñación.

Abrí los ojos y, durante una fracción de segundo, me pregunto: «¿Dónde estoy?».

Sin embargo, una vez que me logro incorporar, veo a dos de mis perros que traje a Las Vegas durmiendo conmigo sobre la cama, me apresuré a echarlos y, retirando algunos pelos que habían dejado sobre las sábanas. El pelo de perro me da alergia, pero aun así eso no me impide tenerlos, solo tengo que tener ciertas precauciones como evitar que se hagan en mi cama.

El Juego ProhibidoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora