Iris DeSantis es el mito que recorre el bajo mundo. Ella es la personificación de la guerra, el poder y el dominio. Fue entrenada desde pequeña en el régimen del Consejo, una organización nacida de la unión de los cabecillas de las mafias más podero...
Advertencia: Hay escenas fuertes en este capítulo desde violencia hasta eróticas. Para las personas sensibles con respecto a ese tipo de contenido se recomienda no leer esas partes. Sé que las van a leer igual así que háganlo bajo su propia responsabilidad. Sin más que decir, disfruten el capítulo de 17000 palabras.
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Iris
—Lo que necesitamos para olvidar todo esto y mejorar el día es ir de fiesta a Montecarlo, el lugar preferido de los mafiosos para ir de fiesta —menciona Dalila luego de que Lydia se calmara.
—Quiero ir, apoyo la idea —inquiere Galilea mientras Lydia seguía callada.
—Yo igual. Lydia, ¿tú quieres ir? Eres la que necesita más distracción en este momento.
—No sé chicas... —dice Lydia con voz baja y un poco ronca por haber llorado.
—Nunca te pondrías así por tu hermano esa actitud no es por eso, Lydia —agrega Galilea, sabía que se daría cuenta —. Estás así por el italiano.
El silencio de Lydia y su mirada baja le dieron la respuesta.
— Joder Lydia, ¿en serio? — Inquirió Galilea. — Te voy a ser sincera y sabes que mis palabras son de doble filo, por más amigas que seamos no voy a suavizar la situación, te quiero y por eso es necesario que me escuches. Ese hombre y tú no están 'hechos el uno para el otro' como nos dijiste un día, lo que tú tienes es obsesión y creo que todas aquí lo pensamos, hasta creo que tú también.
— Eso no es cierto. Solo tenía que hablar con él y ya, necesitaba volver a lo que éramos antes, joder que me estaba poniendo el cuerno.
— ¿Siquiera te estás escuchando Lydia? — Hablé para que mi amiga me prestara atención. — Dices que te puso el cuerno y ¿quieres volver a lo que eran antes? Tú no eres así, siempre has dicho que nunca deberíamos estar con alguien que te es infiel.
— Creí que no eran nada. Siempre decías que solo eran amigos con derechos y nada más, fue un acuerdo entre los dos. Nunca dijiste que estaban en una relación. — Inquirió Dalila.
— Sé que te dijimos que si él te hacía algo íbamos a ir por él, pero no creo que esta vez haya sido su culpa. Si, él puso "los cuernos" más no tenían ningún compromiso y dejaron las cosas claras al inicio. La que se fue a quejar por algo que ni debería fuiste tu, tu misma te estás haciendo daño. — Inquirió Galilea
—Ya entendí... ¿te estás aferrando a algo, pero a qué? Que te ofrece ese hombre para que estés obsesionada con él.
—Iris y Galilea tienen razón —reconoce Dalila —. Algo tiene ese hombre a lo que te estás aferrando y no es sano, eso es una puta obsesión. ¿Acaso te quieres volver dependiente? ¿Dónde está la mujer independiente que ha estado ahí para nosotras?