Iris DeSantis es el mito que recorre el bajo mundo. Ella es la personificación de la guerra, el poder y el dominio. Fue entrenada desde pequeña en el régimen del Consejo, una organización nacida de la unión de los cabecillas de las mafias más podero...
Necesito su ayuda. Soy consciente que este libro trata temas sensibles que pueden desencadenar una respuesta emocional. Son temas delicados y a pesar de que he leído un poco de ellos no los he vivido ni mucho menos soy una experta con respecto al tema. Solicito su ayuda para que me digan si hay alguno que haya mencionado en el libro y piensen que no he tratado con el debido respeto o he dicho cosas que no tienen nada que ver, quiero informarme más para evitar ofender a alguien. Me pueden escribir en los comentarios o por mensaje privado si se sienten más cómodos.
Att: su autora.
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25 de julio del 2020.
Moscú, Rusia.
Iris
La mano de Leo tiembla en la mía y yo intento no distraerme con él, aprieto distraídamente su mano con fuerza mientras corremos por el oscuro pasillo. De repente, me empujan contra una pared, una mano me rodea la garganta y Leo cae al suelo. Me aferro a la muñeca de mi captor, jadeando para respirar.
—¡¿Cómo carajo has salido?! —Demetri grita haciéndome una llave y golpeando mi cabeza contra la pared sin dejar de presionar mi cuello, araño su antebrazo.
Leo retrocede apretando sus pequeños puños. Me impulso con una patada a la pared de al lado, estrellándonos a Demetri y a mi contra la pared opuesta. El impacto le hace aflojar su agarre alrededor de mi cuello lo suficiente como para permitirme golpear su nariz con mi cabeza, siento el líquido carmesí gotear por mi cuello. Siento que la oscuridad se desliza por los bordes de mi conciencia y le doy un puñetazo en la mandíbula, agarrando su nariz rota y retorciéndola hasta que grita.
Cuando observo a Leo esconderse en lo que parece un armario trato de alejar a Demetri de ese lugar. Él me persigue y terminamos en la sala de estar mientras me golpea con sus puños en mis costillas y un dolor agudo se instala en mi cuerpo. Nuestra pelea atrae a los hombres del piso de abajo y maldigo. Sujeto el cuchillo y lo aprieto contra la yugular de Demetri, inmovilizando su cuerpo más grande contra el mío.
—Dame las llaves de la puerta y no lo mataré.
Nicholai aparece y me mira. Observa desde la sangre de mi cara hasta los moratones de mi cuello y yo le devuelvo la mirada.
—Dame las llaves de la puerta —repito mi demanda.
Demetri me empuja hacia atrás y yo le doy un codazo, empujo en la parte de atrás de su rodilla para que se arrodille y cuando miro hacia arriba Leo está gritando.
—Капитуляция —«ríndete».
Empujo el cuchillo más profundamente en el cuello de Demetri.
—Juro por los dioses que si no le dejas ir le atravesaré el cuello a tu amiguito con este cuchillo—, grito, clavando la hoja más en su carne al oír a Demetri pedir ayuda. Con gusto le rebanaría el cuello aquí y ahora y acabaría con esto. Pero no con Leo en peligro. No tiene sentido luchar.