|15| Obsesión Peligrosa

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 Iris

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Iris

Después de tanto tiempo las Damas de la Mafia y mis hermanos volvieron a entrenar juntos. Mis amigas estaban exhaustas, pero aun así la emoción les pudo excepción de Lydia la cual alegaba diciendo que tenía que hacer otra cosa.

— No puedo ir, tengo una reunión con alguien.

— ¿Y ese alguien es un italiano que te deja suspirando? — Dijo Dalila insinuando que Lydia nos iba a dejar para verse con el hombre que se ha estado viendo.

— ¡Claro que no! Voy a una reunión... de negocios — Responde Lydia titubeando.

— Te dejaremos ir a resolver esos importantísimos negocios en la cama de ese hombre —dijimos Galilea y yo para luego salir todas dejando a Lydia sola en su cuarto.

Desde pequeños, papá nos contaba historias de la gran "Cacería Italiana", sobre cómo él pudo vencer a sus enemigos y como la batalla se volvía una cacería donde el más fuerte y hábil ganaba. Un paisaje pintado de rojo. La "cacería italiana" es un término que usamos en la Ndrangheta para referirnos a los conflictos que tenemos con otras familias y que terminan en guerras. Esta cacería no sucede todo el tiempo, son contadas las veces debido a que siempre se trata de respetar los acuerdos, pero el poder ciega a las personas y no les importa entrar en guerra con tal de quedarse con él. Si las tensiones con los Amuso siguen habrá una cacería italiana y ningún DeSantis está dispuesto a perder.

Ares, Hermes, mis amigas y yo nos encontrábamos en el bosque de Nebrodi aquí en la isla siciliana, estábamos dispersados tratando de encontrar al otro haciendo uso de nuestras habilidades.

El sonido de unas botas crujiendo en el suelo del bosque retumba detrás de mí y me alcanzan rápidamente. Ese es Hermes que a pesar de ser sigiloso es muy fácil saber que es él o al menos lo es para mí. Galilea, Dalila y yo éramos un equipo, y Ares y Hermes otro. Aceleramos el ritmo cuando vemos un claro, jadeo como una loca, joder me quedé sin aire.

El sol apenas se asoma por el este, proyectando una luz dorada en el suelo a mi alrededor, la luz bañaba todo mi entorno prendiendo fuego al mundo entero. Pasamos entre la hierba y las flores silvestres, yo maldigo en silencio mientras mi ropa se engancha con las ramas espinosas.

Un arroyo poco profundo aparece delante y dando un salto pasamos a través de él, agitando los brazos como si fuéramos un pájaro, debemos de vernos ridícula. Aterrizo con fuerza en el otro lado, pero me levanto y sigo adelante.

Se escucha un fuerte chapoteo detrás de mí seguido de unos gruñidos de enojo. Yo sonrío. Ares y Hermes calcularon mal el salto. Utilizamos eso para nuestra ventaja y corremos de regreso al frondoso bosque donde nos volvemos una con la oscuridad, serpenteando entre la maleza mientras nos dirigimos hacia un camino familiar de robles.

El Juego ProhibidoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora