Capítulo 51: Operación cumpleaños.

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La sonrisa en su cara todavía no se había borrado cuando él lo giró para ver una vez más el tatuaje, como si no creyera que fuera real. Una risa torpe brotó de sus labios y un beso de terciopelo se presionó en su hombro desnudo, haciendo que se riera como un bobo.

— Eres una obra de arte —murmuró maravillado.

Sus miradas se encontraron a través del reflejo en el espejo y Luhan sintió el corazón acelerarse al darse cuenta que su mirada era igual de brillante que la suya propia a causa de la emoción.

— Pensé que habías dicho que yo ya era una belleza antes —bromeó risueño.

— Lo eras, quiero decir, lo eres. Tú, mi perfecto e inimaginablemente hermoso Luhan, me temo que cada pequeño detalle que se agregue en ti solamente será para resaltar esa imposiblemente absurda perfección tuya —aseguró embelesado.

Luhan rió suavemente, diciéndose para sus adentros que por más que Sehun siempre lograra decir cosas que hacían que sintiera como si flotara, no debía tomarlas en serio o su ego se volvería tan enorme que no cabría por la puerta.

— No soy tan perfecto. Nadie en este mundo lo puede ser —señaló tranquilamente.

— No importa si no eres perfecto a los ojos del resto del mundo —dijo con convicción—. Lo importante es que para mí lo eres, yo voy a adorarte ciegamente.

La declaración lo tomó por sorpresa, dejándolo sin habla por un segundo. Una sonrisa temblorosa se formó poco a poco en sus labios y el calor se instaló en sus mejillas tímidamente.

— Me gusta más como suena eso —susurró tímidamente.

Sus ojos se volvieron a unir a través del espejo, algo peligroso y tentador brillaba en los oscuros del más alto. Calentando su corazón y su sangre, inconscientemente mordió su labio inferior, agachando la vista.

— Ven —susurró Sehun junto a su oído, erizando su piel—. Ponte la camisa de nuevo y salgamos antes de que tengas que recordarme que Lay te prohibió hacer esto por ahora.

Él asintió obedientemente, acomodando correctamente sus prendas para luego salir de la alcoba con Sehun siguiéndolo de cerca. YanYan los esperaba al principio de las escaleras, observándolos con ojos entrecerrados.

— Mamá me envió a buscarlos —dijo con indiferencia.

— ¿Y qué haces aquí de pie en lugar de ir a llamar directamente a la puerta? —Interrogó con suficiencia Sehun.

— No soy idiota, Oh. Al final del día, hay cosas que yo no deseo ver y que también van a asegurar que las joyas de tu familia se mantengan intactas en tu cuerpo —bufó.

Luhan permaneció graciosamente pasmado en su lugar tras la nada sutil amenaza de su hermana mayor. Sehun, por su parte, se echó a reír con ganas, tomando la mano de su dulce novio para hacerlo reaccionar y llevarlo a la primera planta.

Teniendo en cuenta el tatuaje recién hecho de Luhan y la incomodidad que debía estar sintiendo, Sehun se comportó inusualmente mimado frente a su madre, pidiendo que cenaran en la sala de estar. Algo tan extraño de ver en ese chico que actuaba tan fuerte, que...

¿Cómo podría decirle la dulce mujer que no a él?

La familia ocupó pronto sus lugares en la sala de estar y con la adicción de su hermosa cuñada, no habían suficientes lugares para sentarse. Dejando a los dos chicos más jóvenes sentados en el suelo. En un lugar en el que la espalda sensible no tendría que tocarse con nada.

Only reason.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora