Esa mañana fue diferente y no hubo despertador o mascota fastidiosa que lo despertara, esa mañana fue la luz del sol la encargada de perturbar su sueño dándole directo en rostro y haciéndolo gruñir mientras se acurrucaba más cerca de la fuente de calor entre sus brazos.
Se sentía tan bien que se negó a abrir los ojos y se acurrucó lo más cerca que pudo del calorcito, el dulce aroma y un sonido lejano que no conseguía distinguir del todo. Algo en él le decía que abriera los ojos para averiguar que sucedía mientras que otra parte le decía que no importaba en realidad y que se quedara justo como estaba.
No tuvo problemas en escuchar a la segunda voz y se quedó justo donde estaba. Únicamente porque era lo que quería hacer y porque le gustaba la sensación que se sentía tan familiar para él hasta el punto de que no importaba de que se trataba.
Sus manos pronto encontraron el borde de algo y se arrastraron justo debajo de la tela, donde encontró piel tibia y suave, consiguiendo además un suave gemido de quien estuviera con él.
Sus ojos se abrieron de par en par tras escucharlo, encontrándose frente a frente con la expresión desconcertada y sonrojada de Luhan. Se alejó tan rápido como pudo sin tener otra mejor idea y en su ansiedad su cuerpo fue directo al suelo en un duro y por demás doloroso golpe.
— ¡Sehun! —chilló espantado Luhan y se levantó de un salto para comprobar su estado—. ¿Te encuentras bien? ¿Te hiciste daño en alguna parte? ¿Dónde te duele? —preguntó angustiado el castaño.
El peligro hizo una mueca de dolor pero no respondió a las preguntas de Luhan. Cada músculo de su cuerpo dolía hasta por el sólo hecho de estar respirando y todo lo que sucedió la noche pasada volvía a su memoria mientras que sus ojos buscaban los preocupados orbes ajenos.
— Sehun —volvió a llamar el castaño.
— Estoy bien —murmuró apenas e hizo lo que pudo por incorporarse hasta estar sentado por lo menos.
— ¿Te hiciste daño? —preguntó.
— No, está bien —aseguró, aunque estaba comenzando a preocuparle que cada parte de su cuerpo tuviera un ligero cosquilleo.
Suaves manos se colocaron sobre sus mejillas, obligándolo de alguna manera a mirarlo directamente a los ojos; esos ojos llenos de ternura y algo más a lo cual Sehun no se atrevía a nombrar por miedo a mal interpretarlo todo.
Las manos ajenas lo acariciaron con suavidad, provocándole un ligero temblor en todo el cuerpo. Lo tenía tan cerca que temió hacer una estupidez y corrió el rostro para poner algo de distancia entre ambos.
— ¿Qué hora es? —preguntó en un intento de desviar todo lo sucedido.
— No lo sé —respondió el castaño—. ¿Seguro de que estas bien? —preguntó preocupado.
— Sí. Además, tú también estás herido, no tienes que preocuparte tanto por mí.
— Estoy bien —afirmó con una gran sonrisa.
Sehun sin embargo no estaba muy seguro. Había un par de feas lesiones en ese precioso rostro que veía hasta en sus sueños y comenzaba a preguntarse cómo era que no había decidido matar a esos imbéciles al ver el daño que le habían causado a Luhan.
— Deberías hacer algo con la hinchazón de tu pómulo, se ve muy mal —sugirió el pelinegro.
Luhan lo miró con atención antes de reír ligeramente. Lucía más feliz de lo que lo había visto en algún tiempo y saber que probablemente era por su acusa lo tenía demasiado orgulloso y emocionado.
ESTÁS LEYENDO
Only reason.
Fanfiction*Razones para no seguir viviendo: -Eres el hijo que no debió nacer. -Mamá te odia. -Papá está demente. -Tu hermano mayor es el mismísimo demonio. -Has hecho todo mal. -Sabes que tu existencia es un gran error. -En general... tu vida es una mierda. *...
