Capítulo 4: Feliz cumpleaños.

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Brillantes ojos avellana lo recorrían todo con gran emoción, su corazón latía al mismo ritmo de su alegre anticipación y la sonrisa en su angelical rostro no parecía querer desparecer por nada del mundo. Su brillante e inocente mirada se cruzó apenas por un segundo con la de su madre, que rápidamente elevó dos pulgares arriba diciéndole así que todo estaba perfecto.

— Feliz cumpleaños Sehun —leyó en el gran cartel dorado que adornaba una de las paredes del comedor.

— ¿Y? ¿Qué te parece? —preguntó Zhao.

— ¡Le encantara! —aseguró.

— Pues eso espero porque yo ya estoy demasiado viejo para eso de estar subiéndome en un pequeño banco sólo para colgar una obra de arte así de pesada —dijo su padre mientras suspiraba dramáticamente y señalaba la enorme sabana/lienzo donde YanYan había pintado una hermosa imagen de Sehun y él jugando.

— ¡Gracias papi! —chilló, estrechando a su padre en un fuerte abrazó al mismo tiempo.

— De nada mi xiǎolù —respondió, abrazándolo igual de fuerte— Sabes que yo también aprecio mucho a Sehun y también estoy feliz de poder hacer esto para él.

— Lo sé —asintió.

— Xiǎolù —llamó su madre desde la cocina—, HunHun ya debe venir en camino y lo mejor será que ya vayamos poniendo las velitas al pastel, ¿podrías subir por ellas?

— Sí.

— Gracias, están en el tocador de mi habitación.

Luhan asintió rápidamente a las instrucciones de su madre y rápidamente subió a la segunda planta, corrió por el pasillo hasta la última habitación y entró apresurado a la habitación de sus padres, miró rápidamente en todas direcciones hasta llegar al tocador que estaba justo al lado de la ventana —que daba a la casa de junto— y fue rápidamente a tomarlas.

Una sonrisa resplandeciente adornaba sus labios mientras sostenía el pequeño paquetito que contenía las velitas y corría de vuelta a la puerta, antes de salir dio otro vistazo a la habitación pensando en lo mucho que esta le gustaba y centrándose un tiempo de más en la ventana.

Vio justo el instante cuando la puerta se abría y alguien entraba, su corazón se oprimió dolorosamente en ese segundo y el paquete de las velitas cayó al suelo mientras el pequeño castaño corría a toda velocidad hacia él.

Bajó las escaleras en tiempo record, ignorando a su familia cuando lo llamaron, cruzó las puertas sin molestarse en cerrarlas tras él y siguió hasta la casa de al lado. Sus dos pequeñas manos aporrearon la puerta con fuerza y tan pronto esta se abrió, Luhan empujó a la mujer en su camino y corrió a las escaleras ignorando sus gritos.

Se resbaló a mitad del pasillo pero ignoró su propio dolor luego de caer duramente al suelo y tan sólo se obligó a seguir corriendo hasta que finalmente llegó a esa habitación. La puerta se abrió de golpe y todas las lágrimas que Luhan jamás había llorando se derramaron tan pronto vio el mal estado de Sehun.

— ¡Sehunnie! —sollozó.

Sus pequeños bracitos se envolvieron en torno al herido cuerpo y lloró más fuerte cuando él se aferró con aquella desesperación y escuchó su llanto amortiguándose en su pecho. No sabía quién era el responsable de que Sehun estuviera así de lastimado pero él no lo iba a perdonar nunca.

— Más le vale tener una muy buena explicación para esto. —Hablaba una agitada y molesta voz desde el pasillo.

— Yo lo siento, no sé que está pasando. —Explicaba alguien más y aunque Luhan sabía que esa era su mamá, no se movió ni un centímetro—. Tan sólo...

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