Capítulo 60: ¿Confías en mí?

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Las horas habían avanzado sin que lo notara y en algún momento, su madre entró para dejarle una charola con su cena, besó su mejilla y sin decirle nada en particular, salió para dejarlo concentrarse.

Era un poco entrada la noche cuando finalmente terminó y el resultado era...

¡Un maldito caos!

Lo que debería ser un hermoso amuleto de la buena suerte, parecía más algún objeto utilizado en algún ritual de magia negra. Era obvio que, aunque era muy habilidoso para otras muchas actividades, su lado artístico jamás existió.

Era solamente un amuleto de nudo místico, realmente parecía muy fácil de hacer, pero Luhan ya llevaba muchos intentos y eso no funcionaba para nada. Fue en ese momento que la desesperación pareció desbordarse y sin saber que más hacer a la una de la madruga, corrió al único lugar que podría.

— ¡Zhao gē, Zhao gē! —Llamó alterado, despertando de golpe a su pobre hermano mayor.

— Lu, ¿qué pasa? —Interrogó angustiado, saltando de su cama para acercarse al más joven—. ¿Qué está mal?

— Zhao gēgē, no puedo —explicó afligido, mostrando el desastre de hilos rojos en sus manos.

El mayor lo miró sin comprender absolutamente nada.

— Tengo que hacer un amuleto de la suerte para la clase de artes, vamos a entregarlo mañana a los chicos del equipo de física para su viaje y de verdad quiero entregarle el mejor a Sehun, pero no puedo hacer el nudo místico. Ya llevó muchos intentos y... y...

— Oye, tranquilo Lu —sonrió con ternura, poniendo sus manos sobre los hombros del menor—. Deja que gēgē lo vea.

Luhan obedeció, recibiendo el desastre de color rojo y lo que parecían las instrucciones que Luhan llevaba en la otra mano. Lo invitó a tomar asiento en su cama y sin más se puso manos a la obra, una hora después ya le entregaba al menor un impresionante amuleto colgante de nudo místico.

Era esplendido e incluso había agregado una moneda china que tenía de un antiguo amuleto que antes había tenido. Luhan estaba maravillado, al menos hasta caer en cuenta que no podía darle eso a Sehun, es decir, había sido hecho por las manos de Zhao y no las suyas. Era como trampa.

— No es trampa —aseguró el mayor, adivinando por que el menor fruncía el ceño de la nada—. Lo intentaste de verdad. Además, más o menos tenías la idea y yo solamente tuve que armar la mitad. También quiero mucho a Sehun, así que este es nuestro amuleto de la suerte para él.

Eso pareció aliviarlo un poco, cosa que el mayor aprovecho para enviarlo a dormir. Cuando la mañana llegó, Luhan seguía dándole vueltas al asunto, con una parte de él diciendo que Zhao tenía razón mientras la otra no aceptaba que el amuleto no hubiera sido hecho por él en su totalidad.

Tampoco logró ver a su novio desde que llegó, puesto que su profesor de Física lo había arrastrado con él desde el segundo que puso un pie en el lugar. Para cuando su profesora de arte comenzó a revisar su trabajo con los amuletos, por supuesto el suyo fue sumamente halagado. Luhan se sintió aun peor porque no era él quien había creado tal maravilla.

La voz de su director llegó de la nada, invitando a todos al auditorio para despedir al equipo de física y orgullo de su escuela. Fue entonces que pudo ver a su novio, desde lejos, pero estaba viéndolo al menos.

Y fue también por él que resistió las ganas de dormir que le provocaron el interminable discurso de su director. Tras eso, todos los grupos regresaron a sus aulas menos el suyo, puesto que la profesora le había pedido al director dejar que sus alumnos entregaran sus amuletos de la suerte a sus compañeros que partían a esa importante competencia.

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⏰ Última actualización: Oct 02, 2023 ⏰

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