Capítulo 58: Declaración de guerra.

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Luhan maldijo sus decisiones de la noche anterior, mientras se veía obligado a tomar una ducha helada, porque de ese modo sería más rápido. Se había olvidado por completo que cada lunes por la mañana, él se encontraría solo. Nadie iba a despertarlo si acaso se llegaba a quedar dormido y mucho menos tendría a nadie para acercarlo a la escuela si es que Sehun no podía ir a recogerlo ese día.

Justo como es mañana, Sehun le había dicho de antemano que no podría ir a buscarlo y era por ello que apenas tenía el tiempo justo para tomar su mochila y lograr tomar el bus. Por supuesto, las puertas de la escuela ya estaban cerradas cuando llegó.

Tenía varios mensajes de Sehun y sus amigos preguntando donde era que estaba. Haneul incluso le informó que, de lograr llegar, se olvidara de entrar a la primera clase desde que el profesor ya había hecho acto de presencia en el salón.

Por supuesto, desde que Luhan estaba entrando a hurtadillas y media hora después de la entrada, se dijo a si mismo que lo mejor era buscar un lugar para quedarse mientras la primera hora de clases terminaba.

También necesitaba un poco de tiempo para despejar su mente de toda la nueva información que había adquirido, una hora de sueño tampoco estaría mal y todas sus divagaciones se fueron al caño cuando se encontró de frente a la última persona que desearía ver esa mañana.

La pequeña mierda arrogarte incluso tuvo la osadía de darle una mala mirada que deseo borrarle de un puñetazo.

— Me pregunto qué dirá el profesor de historia si descubre que uno de sus alumnos está saltándose la clase —canturreó justo cuando Luhan pasaba a su lado con toda intención de ignorar su maldita presencia.

— A nadie le importa, idiota —bufó—. Tan sólo ve y dile que me estoy saltando la clase, de ese modo, yo podre decirle a Hunnie que fuiste la única persona que me vio llegar cuando me pregunte porque mierda estoy en detención —soltó venenosamente.

La mano ajena voló hasta sujetar su saco, dándole una mirada de completo despreció que Luhan imitó, cerrando su propia mano sobre la muñeca del más bajo.

— No te atrevas a utilizar a Sehun como si fuera un puto objeto —advirtió.

— Vete a la mierda, la basura que utiliza a todos a su alrededor como herramientas para lograr sus putos objetivos, no tiene derecho alguno a decirme nada —escupió entre dientes.

Sus palabras lo tomaron completamente desprevenido, dándole la oportunidad de empujar lejos la mano contraria.

— No vuelvas a tocarme si no estás dispuesto a tomar las consecuencias por ello —sentenció, alejando sin mirar atrás.

Ya no había más miedo en él, tampoco iba a doblegarse más ante ese sujeto. Había tomado una decisión definitiva, pasara lo que pasara de ese momento en adelante, él no permitiría que esa horrible persona se acercara más a su novio.

— Luhan, ¿dónde rayos estabas? —Preguntó Haneul al verlo entrar para la segunda clase.

— Perdón, me quede dormido —sonrió, acomodándose a su lado.

— ¿De verdad? Es completamente inusual de tu parte —sonrió divertida—. Lo importante es que ya estás aquí, le envíe un mensaje a Hun luego de que tú me avisaras que estabas ya en la escuela. Él estaba algo histérico esta mañana.

— Iré a verlo luego de la siguiente clase —afirmó.

— No es realmente necesario, ¿sabes? Pronto será el descanso —dijo risueña.

— No, necesito verlo —murmuró.

Ella entendió, asintiendo con una sonrisa. Su profesora de literatura ingresó al aula con un saludo cordial, pidiendo a todos que sacaran sus libros de texto abierto en la página 135. Tan pronto la mano de Luhan entro en su mochila, su cuerpo entero se tensó.

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