— Ya deja de insistir —pidió fastidiado el muchacho tras el mostrador.
El ceño fruncido del castaño se profundizó tras la insistente negativa aún después de que estaba utilizando su mejor mirada amenazante, es decir, el tipo tendría que estar asustado y diciéndole lo que quería saber y no mirándolo como si fuese algo irritante.
— Tan sólo responde —insistió.
— ¿Qué parte de: 'no puedo darte información privada acerca de Sehun', tú no entiendes? —preguntó el irritado joven.
— Oh, vamos —resopló—, no estoy pidiéndote su dirección o algo así, yo tan sólo quiero saber porque él no vino a trabajar —señaló.
— Me da lo mismo si quieres saber eso o el color de su ropa interior, de cualquier forma yo no estoy autorizado a decirte nada —farfulló.
Luhan casi dejó ir un bufido de exasperación al cielo pero pudo controlarse a último minuto y de mala gana tuvo que aceptar que no le quedaba otra opción que utilizar "eso" si es que pretendía tener la información que deseaba.
— Bien —dijo, cruzándose de brazos y haciendo un puchero con los labios.
El chico pareció sorprenderse con la nueva actitud y sus ojos se abrieron desmesuradamente cuando vio el labios inferior del menor comenzar a temblar al tiempo que sus bonitos ojos parecían llenarse de lágrimas cual niño haciendo un berrinche.
— No me digas nada si no quieres —refunfuñó con la voz quebrada, le mostró la lengua infantilmente y finalmente dio la media vuelta dejando al otro totalmente aturdido.
Comenzó a caminar lentamente mientras en su mente hacía una cuenta regresiva hasta que finalmente las palabras mágicas abandonaron la boca del atontado muchacho tras el mostrador del minisúper.
— Espera, haré una llamada y tal vez entonces pueda darte alguna información.
Y ahí estaban ellas, una sonrisa se extendió en sus labios momentáneamente pero se aseguró de borrarla antes de girarse hacia el chico con aquel estúpido puchero en su rostro.
— ¿De verdad? —musitó fingiendo timidez.
— S-sí —balbuceó y Luhan casi vomitó al ver el rubor teñir sus mejillas.
— ¡Muchas gracias! —exclamó, mostrándole su más hermosa y resplandeciente sonrisa falsa.
Él asintió torpemente y rápidamente desapareció por una puerta dejándolo solo para que por fin pudiera gruñirle e insultarlo en paz todo por obligarlo a hacer "eso", porque él sabía que a los ojos de los demás él era alguien a quien veían como alguien lindo, un chico bonito y todo lo que hacía les resultaba adorable; y joder, cómo odiaba eso.
Simplemente porque parecía que nadie tomaba en serio el hecho de que él era un chico, un varón, un muchacho, un HOMBRE y no tenía nada de bonito, adorable o lindo. Él no debería tener que verse obligado a usar sus "encantos" para conseguir alguna cosa pero parecía ser la única forma de conseguir las cosas que necesitaba y odiaba al mundo entero por obligarlo a ello.
— Sehun se reportó enfermo, es por eso que hoy no está aquí —habló nuevamente el idiotizado muchacho, sacándolo de su burbuja de despreció hacia todos los que lo llamaban bonito.
— Oh, ya veo —murmuró.
— Puedo darle algún recado si tú quieres —se apresuró a decir.
— No —sonrió divinamente—. Muchas gracias por tu ayuda de todas formas —dijo antes de salir de ahí antes de que al tipo ese se le ocurriera la idea de pedirle su número o algo peor.
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Only reason.
Fanfiction*Razones para no seguir viviendo: -Eres el hijo que no debió nacer. -Mamá te odia. -Papá está demente. -Tu hermano mayor es el mismísimo demonio. -Has hecho todo mal. -Sabes que tu existencia es un gran error. -En general... tu vida es una mierda. *...
