Ah~, lunes por la mañana, el día que Sehun más odiaba en la vida y no precisamente porque fuese el inicio de la semana laboral sino más bien porque ese día por la mañana tenía que compartir la mesa con esos bastardos que llamaba familia.
— Buenos días —le dijo Minho tan pronto puso un pie dentro de la cocina.
«¡Mierda! », maldijo para sus adentros porque ya sabía que Minho estaba enterado de lo sucedido y aún con lo mucho que le estresaba la idea de tener problemas, igual puso su mejor cara de indiferencia y siguió adelante sin dirigirle la palabra al idiota de su hermano mayor.
— Buenos días, Sehun —saludó con seriedad su madre y sí, él ya sabía que no estaba saludándolo por gusto sino porque su deber era actuar como la madre perfecta frente a ese bastardo que llamaba esposos.
Tampoco respondió a su saludo y su mirada desafiante rápidamente se clavó en su padre, que tenía el ceño fruncido y le daba una mirada de asco. Lo vio apretar la mandíbula y sus ojos adquirieron un brillo perverso que le hizo recordar entonces su nuevo color de cabello y que a su padre no le gustaban esas mariconadas.
— ¿Qué carajos te pasó en la cabeza? —exigió saber su padre.
— Me teñí el cabello —respondió con simpleza.
Un bajo gruñido brotó de la boca de su padre y de reojo pudo observar a su madre tensarse visiblemente. Poco le importó la latente amenaza dirigida hacia él y sin más tomó asiento en una de las sillas del comedor y se sirvió una generosa ración de cereales.
— ¿Y en que jodido momento se te ocurrió que teñirte era una buena idea? —masculló su padre.
— Mmm —se encogió de hombros mientras masticaba su desayuno—, tan sólo se me dio la gana.
La cólera que su respuesta provocó en su padre era delatada por el color rojo que su rostro había adquirido y aún cuando Sehun sintió las manos de su padre sobre el cuello de su camisa escolar, no demostró reacción alguna.
— ¡Te crees muy astuto respondiéndome de esa forma! —le gritó a la cara.
Sehun frunció el ceño al instante y el enorme deseo de por fin poder devolverle uno de los tantos golpes que le había dado a lo largo de su vida lo tentó demasiado, sin embargo sabía que llevaba las de perder y muy en el fondo, y si ya sabía lo imbécil que era, no quería seguir viendo la expresión de sufrimiento de ella.
— Me voy a la escuela —dijo antes de alejar bruscamente las manos de su padre para luego dirigirse hacia la salida.
La expresión de su padre en ese momento era todo un poema, el hombre parecía estar completamente atónito y ante eso Sehun únicamente terminó de acomodarse el uniforme y se echó la mochila al hombro.
— ¡Tienes tres segundos para volver aquí, pequeño pedazo de mierda! —vociferaba el furioso hombre desde la cocina tras despertar de su estupefacción.
Sehun siguió ignorándolo y abrió la puerta para finalmente disponerse a salir.
— ¡Sehun! —casi gritó su desesperada madre.
Y sí, él era totalmente consciente de que probablemente ella pagaría su desobediencia pero le importaba poco, porque de hecho muchas de las cosas que a ella le sucedieran habían dejado de importarle hacía mucho tiempo ya, aún cuando había otras tantas que no, un buen ejemplo era que todavía se sentía flaquera al ver su mirada de miedo y desesperación, era por eso que siempre huía para así no caer nuevamente como había sentido que iba a hacer en esos instantes.
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Only reason.
Fanfiction*Razones para no seguir viviendo: -Eres el hijo que no debió nacer. -Mamá te odia. -Papá está demente. -Tu hermano mayor es el mismísimo demonio. -Has hecho todo mal. -Sabes que tu existencia es un gran error. -En general... tu vida es una mierda. *...
