Capítulo 41: Tesoro.

2.4K 134 120
                                        


«Mamá tiene buen gusto.»

Fue ese su pensamiento justo antes de bajar del vehículo y plantarse frente a la bella residencia para su primer buen vistazo. El conductor se apresuró a bajar para ayudarle con su equipaje, él le sonrió cortésmente antes de pagar por su servicio y escuchar el vehículo alejarse.

Se tomó unos cuantos minutos para apreciar la linda fachada, avanzando hasta finalmente estar frente a la entrada principal. El peculiar sonido del timbre lo hizo sonreír algo enternecido, y la alegre voz respondiendo al llamado simplemente ensanchó la sonrisa en sus labios.

— ¿Sí? —Habló la preciosa mujer de ojos castaños.

Su pequeña boca se mantuvo levemente abierta tan pronto sus bellos ojos se fijaron en su rostro, pareció congelarse en su sitio y él no pudo esconder su sonrisa alegre, que también trataba de delatar lo mucho que la extrañaba.

— Hola —murmuró apenas.

— ¡Mi bebé! —Exclamó emocionada, arrojándose a sus brazos sin poder contener sus lágrimas de felicidad.

La estrechó de vuelta, aspirando el familiar y dulce perfume de lilas que recordaba desde pequeño. Cerró los ojos, concentrándose en ese precioso instante, que lo hacía sentir otra vez como un niño pequeño corriendo a sus brazos por miedo o tristeza.

Casi no creyéndose que simplemente ahora ella era tan pequeña y frágil entre sus brazos. Los papeles habían cambiado mucho tiempo atrás y de todos modos la seguía amando incluso más que en aquel entonces.

— ¡Wen Yi, nuestro niño está aquí! —Gritó con voz rota.

Rió levemente por ello, elevando la vista justo cuando escuchó el alboroto que iba en su dirección, hallando ahí la sorprendida cara de su padre. Le sonrió con el mismo amor que tenía por la mujer en sus brazos y pronto su padre también se unió al abrazo.

— No puedo creerlo —habló su padre completamente emocionado—. ¿Cuándo llegaste? ¿Por qué no nos avisaste? —Interrogó el mayor.

— Acabo de llegar —respondió risueño—. ¿Qué tal si entramos para hablar más cómodos?

Su padre asintió felizmente, ayudándolo con sus maletas, puesto que su mamá se negaba a soltarlo en un futuro cercano. Al entrar, inmediatamente se sintió como volver tiempo atrás, porque aun cuando todo en el lugar era diferente, aquel sentimiento de familiaridad estaba ahí igual que cuando era pequeño y vivían todos juntos.

— ¡YiFan!

El gritó jovial de su hermano menor lo hizo reír, e inmediatamente extendió su brazo libre para estrechar al siempre inquieto Zhao. Sus ojos brillaban de felicidad y, aunque sabía que el joven estaba a nada de volverse un hombre, para él seguía siendo el mocoso que iba llorando con él cuando otros niños lo molestaban.

Su hermana le sonrió desde el otro lado de la habitación, una sonrisa pequeña, mientras levantaba la mano a modo de reconocimiento. No le sorprendió, YanYan era de esa forma, siempre seria y poco afectuosa, pero él la conocía a la perfección y sabía que estaba feliz de verlo.

Desvió la mirada en busca del más joven de los integrantes de su familia, esperando ver los ojos de ciervo brillar en su dirección, deseando ver su dulce sonrisa llena de amor y admiración, pero sobre todo, ansioso por jalarlo a sus brazos y asegurarse que estaba bien.

— Ven, ven a sentarte —insistió un hiperactivo Zhao, distrayéndolo y prácticamente arrastrándolo al sofá más cercano.

— ¿Quieres algo de tomar? —Ofreció YanYan, llamando su atención justo cuando iba a volver a revisar el lugar.

Only reason.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora