FRÍO

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El impacto de las gotas de lluvia contra la ventana de cristal en mi habitación fueron las que me hicieron perder el sueño. El sonido iba en crescendo y algo en mi organismo me decía que el día no pasaba de las diez.

Así, con el frío del otro lado de la manta que me cubría hasta el cuello, acabé bloqueado entre el despertar y no hacerlo.

Raras veces tu cuerpo funciona a lo: Todo es psicológico.

Esta no fue una de ellas; por eso mis sentidos en contra de mis deseos fueron haciéndome consciente del delicado aroma a canela cosquilleando en mi nariz, a la cálida brisa que de a momentos se desplegaba por toda mi frente y, por último, al tacto de un cuerpo desnudo y tibio que me mantenía cómodo contra sí.

—Taehyungie...

Susurré sin estar despierto del todo, sin abrir los ojos siquiera. Y la respuesta fue un cariñoso roce del dorso de su nariz contra mi mejilla, le sentí inhalar.

—Tu olor es perfecto para despertar. Tierno, delicado, familiar. Leche con galletitas...

Los retazos del celo se mantuvieron afectándonos a ambos, era la única explicación para el equilibrio en nuestro abrazo. Mis brazos rodeaban su cuerpo y los suyos hicieron lo mismo con el mío, éramos una enredadera perfectamente dispuesta, sin incomodidades ni experiencia, era una voz muda que me indicaba de forma exacta cómo debía abrazarlo. Era puro instinto lo que me hacía hundir la nariz en la piel de un extremo de su pectoral y aguardar sin moverme a que sucediera algo que me obliguase a separarme de él.

—Taehyungie...

Me mantuve murmurando, al parecer era lo único que mi cerebro podía formular.

Y él, paciente, preguntó suave—: Dime, pequeño.

—¿Dejarías este planeta por mí?

Lo escuché inhalar por encima de mi frente y el movimiento de su pecho ayudó a mi acto involuntario de despertar.

—No entiendo la pregunta, Kookie.

—¿Dejarías la vida que tienes por mí?

O eso me gustaría haber preguntado pero ya mi cerebro tenía filtro y consciencia suficiente para detenerme de hacerlo. Así que me desenredé de todo él y la manta cayó arremolinándose en la zona de mi cintura. Pude notar sin problemas las protestas de mi cuerpo al exponerme sin previo aviso al frío pudiéndome haber quedado bajo la mantita; lo ignoré.

—Buenos días, Taehyung.

—Mhm... —giré la cabeza y admiré sus ojos hinchados, hebras despeinadas y el viaje de su lengua por sus labios—. Buen día.

Sonreí.

—¿Quieres desayunar?

—Ay no, cállate, es muy temprano; regresa aquí.

—No.

—Jungkook... No me hagas obligarte.

Temblé al sentir sus dedos rodear sin trabajo alguno mi antebrazo.

—Ven conmigo, dame unos besos, ¿mhm? Sigo en celo.

—No mientas, ya pasó. Levántate.

—Acuéstate.

—Taehy–

—Mírame.

Suspiré con los ojos cerrados y me animé a mirar los suyos, casi sin entretenerme demasiado en el hermoso lunar en su cuello.

—¿Qué?

—Buen chico—. Murmuró con los ojos rojos entrecerrándose conforme acercaba mi cuerpo al suyo; su boca buscando mis labios.

Against My Nature [Taekook]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora