Capítulo 3

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¿Chica navidad?

El chico amargado que vi en la entrada de la tienda tiene una sonrisa burlona y su ceño fruncido parece que desapareció.

—Ahora te comió la lengua el ratón? Hace un rato parecías más habladora. —soltó una carcajada.

Ese comentario me enfureció. —Pues para tu información, llevo aquí esperando más tiempo que tú, que solo llegas e impones. ¿Quién te crees? ¿El dueño de la tienda, o de Nueva York?

El tipo ahora frunció el ceño de nuevo, se notó su cambio de humor en sus ojos. —. Me da igual cómo llegué, ¿Sabes dónde está la joven que atiende aquí?

—Está en el cubículo enfrente de ti, hablando con otra trabajadora. —me volteo y pretendo ignorarlo, no estoy de humor para aguantar a este amargado.

Volteo hacia abajo para confirmar que Jeremy sigue a mi lado. Parece asustado y sus pestañas se ven secas por las lágrimas que había derramado.

—Tranquilo Jeremy, pronto llegarán tus papás y tu hermana. —sujeto con más fuerza su mano y lo acercó hacia mí.

—Claro pequeño, si es que no te olvidaron y te quedarás en esta tienda solo y con fantasmas a tu alrededor. —carcajeó el amargado a mi lado.

Los ojos de Jeremy se volvieron a cristalizar y pequeños sollozos empezaron a escucharse.

—Eres un tarado, ¿No te puedes ir a molestar a otra parte? Hay mucho espacio, puedes sentar tu trasero egoísta en una de esas sillas.

—La que se debe sentar eres tú, yo solo estoy esperando a que me atiendan, parece que tú y ese niño se quedarán más tiempo aquí. —me miró de arriba a abajo haciendo énfasis en mis ojos y mi gorrito—. ¿No había un gorro menos infantil en la tienda? —su voz sonó burlona.

—¿Quién te crees para criticar mi gorrito, señor amargado?

—¿Quién te crees tú para llamarme así, chica navidad?

—¡Jeremy! ¡Ahí estás! —una voz femenina resonó por el lugar, a pesar del ruido que hacía.

—¡Mami! —el niño soltó mi mano y se fue corriendo hacia la señora castaña, detrás de ella venía un señor pelinegro y una niña parecida a Jeremy.

—Muchas gracias por traer a mi hijo aquí, no supimos en qué momento se perdió. Muchísimas gracias... —el señor a su lado dejó al aire un espacio para que yo le dijera mi nombre.

—M-me llamo Alissa. Y no tiene nada que agradecerme, este pequeño se veía muy triste por perder a su hermanita. —digo tímidamente, sintiendo mis mejillas calientes por la cantidad de atención que recibo, sobre todo la del señor amargado.

—Muchas gracias Ali, fuiste muy amable conmigo. —sonrió Jeremy y abrazó mis piernas.

Mi corazón se encogió al recibir su gesto cariñoso y reí. —. De nada pequeño, a la otra no sueltes la mano de tu hermana o mamá. Feliz navidad.

Los cuatro sonrieron se dieron la vuelta y se retiraron del centro de atención. El hombre a mi lado estaba en silencio y parecía pensativo.

—Bueno, tengo que irme. Espero que hayas encontrado lo que buscabas. Hasta luego... —dejo al aire la oración, pues no sé su nombre, solo sé que es un amargado que odia la navidad y parece que la vida por igual.

—Adam. —extendió su mano hacia mí.

—Alissa, mucho gusto. —acepto su saludo.

Y podría parecer película, podría parecer un libro de esos que solía leer de adolescente, pero, les prometo que sentí una corriente de electricidad recorrer mi mano y llegar a mi corazón. ¿Qué carajos?

Separamos nuestras manos rápidamente y Adam sacudió su abrigo.

—Parecerá raro esto que te voy a preguntar, pero, ¿Conoces a alguna modista o alguien que pueda reparar este vestido? —me mostró un lindo vestido azul, veo que esta descocido de una manga.

—Uhm, claro, te pasaré un número de una conocida. —saco mi celular y le dictó el número.

—Muchas gracias Alissa, nos vemos.

—De nada, feliz navidad, Adam.

—No feliz para mí, pero, igualmente. —con su mandíbula apretada y cara inexpresiva salió del lugar donde estábamos.

Que chico tan raro, no quiero juzgar ni dejarme llevar por prejuicios, pero parece que no es feliz. Aunque aparentamos tener todo, siempre habrá algo que nos falta y no sabemos qué es. Constantemente me siento así, toda mi niñez, adolescencia y juventud he vivido con ese sentimiento.

Mis papás son cariñosos, pero, el apellido de papá es muy famoso en Chicago y mamá una presentadora de noticias reconocida, así que siempre estuve en medio del foco de la fama. Me acostumbré muy pequeña a la pequeña atención que recibía de mis papas, pero nunca fue suficiente.

De nada sirve tener dinero, fama, reconocimiento, si no te sientes feliz, si a diario tienes una presión en el pecho recordándote que solo eres eso, un apellido, una fama que crearon tus papás y por desgracia te lleva a ti también.

Odio este lado de mi vida, el lado que no ven los medios, el lado que solo conozco yo. Los medios se morirían por saber la historia detrás de los Jones, nadie la conoce con exactitud. Ni siquiera yo.

Con mi ánimo por el suelo, voy hacia las cajas a pagar lo que compré. Bueno, es tiempo de dejar de sentirme así, navidad es en cuatro días y será mi primera navidad aquí y fin de año igual. Toda mi vida soñé con pasar fin de año en Times Square, al fin lo podré lograr. Con eso en mente recorrí la tienda nuevamente, parece que de noche llega más gente, será mejor darme prisa.



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Que cosas, ¿no? JAJAJA

Creen en el destino? o solo son casualidades? honestamente, creo que todo pasa por algo, conocemos a las personas por una razón que en el momento no entendemos, pero conforme pasa el tiempo, nos damos cuenta del porqué.

Me gusta pensar que el destino manda a las personas correctas en el momento que más necesitamos. No sé, tal vez es muy pretencioso o tonto, pero me gusta esa idea:p

¿Y ustedes?

Me despido.

all the love

-mar.

Last Christmas | COMPLETA ✔️Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora