Capítulo 2

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Chica molesta.

Navidad.

Odio la navidad.

Odio todo lo que tenga que ver con árboles, dulces, luces coloridas, nochebuenas, caramelos, regalos, ropa elegante y una cena. Dios mío, que amargado me he vuelto.

No me importa. No me gustan estás fechas, a decir verdad, no me gusta ninguna fecha del año.

Ahora mismo me encuentro en una tienda del centro comercial de Nueva York, déjenme decirles que si odian navidad tanto como yo, Nueva York es lo peor que te puedas imaginar en estas fechas.

Hay demasiada gente en cualquier parte que veas, niños siendo arrastrados por sus mamás, niños llorando, niños siendo insoportables, señoras siendo aún más insoportables.

Que asco, no me veo celebrando una fecha como está, ni solo y mucho menos acompañado.

Desde ese día, todo ha cambiado a mi alrededor, todo se volvió oscuro y monótono. Y la verdad es que me da igual sentirme así, cuando estoy en el trabajo quiero estar en mi casa y cuando estoy en mi casa no dejo de pensar en el trabajo pendiente que tengo. Mi vida se ha hecho una mierda y yo no hago nada por salvarla.

—Que terrible. —suelto un bufido.

Delante de mi hay una joven de cabello rubio, muy pequeña, a comparación de mi estatura ya que yo soy un poste de luz.

Se voltea rápidamente casi pareciendo que se va a romper el cuello.

—Sí, es algo terrible ver a los niños llorar. —dice pareciendo triste.

Pero, ¿Ella qué derecho tiene a meterse en mi conversación que tenía conmigo mismo? La observó detenidamente tratando de ser disimulado. Su cabello rubio le llega por los hombros, ojos azules muy bonitos y su cuerpo oculto por las capas de ropa no me hace fácil poder detallarlo. Es linda.

La conversación que tenemos es corta; me dio a conocer que ella ama la navidad, se le nota desde lejos. En sus ojos tenía un brillo, que no era el de las luces artificiales del lugar, que parecía hipnotizador, casi caigo en sus dulces ojos y su voz suave. Pero como soy un jodido estúpido, arruiné todo con mi mal humor, que le contagié a ella también. La vi irse a buscar lo que sea que esta buscando y yo me fui de lado contrario a ella, joder, tenía unos ojos muy lindos y cálidos, hace mucho tiempo que no veía unos ojos así de vivos.

Suspiro y me doy la vuelta. Que chica tan rara. Entró a un nuevo pasillo, ya no recuerdo porqué estoy aquí, los montones de gente me abruman, el ruido me hace sentir estresado. Es un lugar demasiado grande, pero es de esos que, con una exacta cantidad de gente, parece volverse más pequeño.

Soy arquitecto, uno muy bueno y reconocido en la ciudad, me gusta en lo que trabajo y eso parece ser difícil de lograr en este punto de mi vida. Tengo 25 años, pero me siento de 50, me siento cansado de mi vida, a veces quisiera que me hubiera pasado a mi y no a ella, ella merecía más estar aquí que yo.

Al lado de mí hay un señor algo gordo y con indicios de calvicie, refunfuña al no encontrar algo, Dios mío ¿Es acaso una señal divina que me dice que terminaré así si no recompongo mi vida? Creo que tomaré en serio este tipo de cosas, estoy de acuerdo con odiar todo, pero no quiero quedarme sin cabello, es lo que me recuerda a mamá por la forma en que ella me lo cuidaba. Hablando de mamá y papá, tengo que comprarles algo de regalo.

Salgo de ahí casi corriendo, en la entrada de otra sección de la tienda, chocó con un señor apurado y un niño va tras de él, tratando de decirle algo. Ni siquiera se molestó en disculparse conmigo o ponerle atención al niño. Diciembre y sus fiestas solo trae tragedias.

Busco una camisa para mi padre, me dirijo al departamento de mujeres en busca de un bonito vestido para mi madre, escojo uno azul, cuando lo vi pensé en ella y en el juego que hace con la camisa de papá. Sonreí y tomé el vestido, al detallarlo me di cuenta de que tiene pequeños brillos, pero está descosido de la manga derecha. Frunzo el ceño y busco una talla igual y no encontré, era el único y está defectuoso.

Gruño y mi mal humor vuelve a resurgir. Cierro mis ojos con fuerza y cuento mentalmente hasta 10 o hasta 20, no sé a que número conté, pero cuando volví a abrir los ojos, vi a lo lejos dos hermanitos pequeños caminando hacia los juguetes, tomados de la mano y emocionados, la tristeza se revolvió en mi interior y no pude evitar recordar a Marie, ella y yo hacíamos lo mismo cuando veníamos a las tiendas, íbamos directo a los juguetes.

Mierda, la extraño mucho. Extraño mi vida antes de que pasara el accidente. Extraño sentirme libre y feliz, ahora solo soy un cuerpo que viene y va de manera rutinaria.

Sacudo mi cabeza y vuelvo a cerrar los ojos, tomo una larga respiración y me dirijo al centro de atención, para que alguien haga algo con el vestido.

Camino rápidamente entre la multitud, cuando llego veo que no hay nadie, no puede pasarme a mí. ¿Por qué tengo que estar tan jodido? Hay una mujer y un niño esperando algo.

— ¿Qué nadie puede atender aquí?

Volteó a mi derecha y logró reconocer ese gorrito con orejas de gato. Sonrío internamente al ver qué es la muchacha rubia amante de la navidad.

—Hey tú, ¿Sabes dónde está la persona que atiende aquí? — no puedo evitar querer reírme, la rubia frente a mi sujeta con más fuerza la mano del pequeño niño que creo que fue el que vi en los juguetes.

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OMGGG Adam hablando y sintiendo cosas, que raro

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OMGGG Adam hablando y sintiendo cosas, que raro.

Así sería la dinámica de capítulos, narra Alissa y después Adam xd

Espero que les guste mucho esto, tengo ideas grandes<3

así son las cosas, estos primeros capítulos son algo cortos, pero los demás serán un poco más largos.

Last Christmas | COMPLETA ✔️Donde viven las historias. Descúbrelo ahora