Capítulo 34

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¿Sospecha o una simple coincidencia?

8 de diciembre 2020

Obligar a Adam a que me acompañe a hacer compras pre-navideñas debería ser considerado un gran esfuerzo, y que acepte es el premio mayor. No había ninguna duda al decir que realmente odia diciembre, sus gestos, el tono de su voz, la actitud que adopta estando en las plazas comerciales; es un Adam totalmente diferente al que veo una vez me deja en mi casa y me ayuda con las bolsas.

Pero, aun y con sus diferencias, se esfuerza demasiado en seguirme, en estar a mi lado en cada tienda, y en ayudarme a elegir la decoración para el árbol de la casa hogar. Martha me encargó decorar el lugar, y organizar una pequeña fiesta para los habitantes, y yo obligué a mi novio a ayudarme.

Por eso, nos encontramos en una linda tienda al aire libre, buscando un pino que me guste lo suficiente y un montón de nochebuenas. Adam va detrás de mí, el frío de diciembre arrasó la ciudad, y el pelinegro se está quejando, desde que salimos del cálido departamento, sobre el clima.

—Se me congela el trasero, Ali—hace un puchero.

—Ay pobrecito tu trasero, cuando estemos en casa te hago un chocolate caliente ¿sí?

—¿Eso calentará mi trasero?

—No creo, pero calentará tu frío corazón—salgo corriendo por los pasillos llenos de pinos.

Rio mucho cuando siento que el pelinegro corre detrás de mí, intentando alcanzarme, lo que no sabe es que últimamente me la paso corriendo con muchos niños, y eso me ha enseñado a ser veloz y no dejarme atrapar.

En un momento de distracción, Adam me encuentra en dirección opuesta y envuelve mi cuerpo fuertemente con sus brazos y me alza.

—¡Adam! Bájame—pataleo.

—No, por decirle cosas a mi pobre corazón.

—Tu corazón no tiene nada de pobre, déjame en el piso o empezaré a gritar.

—No me puedo arriesgar a eso—me deja en el piso lentamente, tiene las cejas fruncidas y su nariz se ve muy roja por el frío aire que corre.

—Entonces, ¿Vas a querer un chocolate caliente? —pico su pecho.

—¿Tienes malvaviscos?

—Claro.

—Entonces sí—se acerca para besarme, pero volteo el rostro rápidamente—. ¿Ahora que hice?

—Te haré chocolate si me prometes algo—hago ojitos tratando de lucir tierna, descubrí que, si hago esto, no puede decirme que no—. ¿Sí?

Suspira —¿Qué necesitas?

Last Christmas | COMPLETA ✔️Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora