Imagina estar en Nueva York, en vísperas de navidad... solo.
Adam odia la navidad.
Alissa ama todo lo que tenga que ver con navidad y fiestas.
Adam es serio y tranquilo.
Alissa es energética y feliz
Tan diferentes, pero tan iguales.
¿Serán una buena...
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Año nuevo. Planes nuevos.
25 de diciembre 2019
Estoy en mi casa hablando con mis padres por Facetime. Llevo un buen rato platicando con ellos, me cuentan que les gustaron mis regalos de navidad, yo les cuento mis proyectos nuevos, la entrevista que Dave consiguió. También aprovecho para decirles mi nuevo plan que tengo en mi vida. A mamá se le aguaron los ojos y papá parece sonreír.
—Me alegra mucho que quieras dar este paso, cariño. —habló mamá.
—Sí, he de admitir que gran parte de esta idea fue de Dave. —reí al acordarme de él, debo de hablarle para contarle los siguientes planes en mi vida.
—A ese chico parece que se le ocurren buenas ideas. —papá habla y parece que se ve más animado.
—Oh sí, cariño debes de decirle que venga a saludarme, hace mucho que no lo veo. Es un muchacho encantador.
—Le diré eso mamá, pero no le diré que es un muchacho encantador, lo harás más narcisista. —carcajeo.
—Adam, no seas grosero. Hijo te queremos pedir algo. —dice insegura.
Desde que noto su tono de voz, sé que es algo que no me gustara mucho.
—Queremos que vengas a la cena de fin de año, sabes que es un tema importante para la empresa de tu papá y nos gustaría mucho que estés aquí. Hace mucho tiempo que no vienes, cariño.
—Mamá, sabes muy bien que no me gusta ir. —paso las manos por mi cabello de forma desesperada.
—Lo sabemos, pero, hijo no puedes seguir culpándote por algo que no estuvo ni estará en ti.
—Sabes que nosotros no te culpamos. De absolutamente nada, Adam.
Suspiro —. Trataré de ir, no les aseguraré nada porque no me siento muy seguro.
Vamos Adam, podrías empezar con tu actitud de cambio desde este día, recuerda que quieres ser mejor.
—De acuerdo, ¿saben qué? Sí iré, me hace falta el cariño de mamá y la comida de su casa. Iré solo por esas dos cosas. —sonrío, de verdad siento que sonrío.
Los ojos de mamá parecen cristalizarse —. Te veremos el 31, cariño.
—Sí mamá. Cuídense mucho, me tengo que ir.
Cuando cuelgo me dejo caer en el sillón, paso una mano por mi cara y decido salir por algo de comer. Me la he pasado encerrado viendo series, es momento de ver poco la luz del sol, además, es un día dónde casi no hay tanta gente, una vez pasadas las fechas de regalos, las grandes multitudes dejan de estar en las tiendas. Bueno, con excepción del día último del año en Times Square. Todavía recuerdo el año que Marie y yo fuimos, fue una completa locura, pero la pasamos bien.