Imagina estar en Nueva York, en vísperas de navidad... solo.
Adam odia la navidad.
Alissa ama todo lo que tenga que ver con navidad y fiestas.
Adam es serio y tranquilo.
Alissa es energética y feliz
Tan diferentes, pero tan iguales.
¿Serán una buena...
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
Días antes.
20 de diciembre 2019
Las calles están tan llenas de gente, que apenas y se puede caminar, amo estas fechas, pero odio a la gente que estorba en la pasada o al cruzar.
Estoy en una tienda, un jueves 20 de diciembre, a 4 días de navidad, estoy aquí, porque tengo que comprar más papel para envolver regalos y algunos dulces para mí.
Soy de las personas que planean casi todo. Planeé cuántos regalos daría, pero este año, algo salió mal con mis cuentas y me faltó material, así que por eso estoy aquí, rodeada de un montón de gente. Hasta puedo ver señoras peleando por prendas de ropa y niños llorar porque no los llevan a la foto con Santa Claus. Que terrible.
—Qué terrible. —dijo alguien a mi lado.
Volteé tan rápido, que casi se me pudo haber roto el cuello. Creía que alguien había leído mis pensamientos y me llevé un buen susto.
—Sí, es algo triste ver a los niños llorar. —dije un poco triste y dando un suspiro.
—Oh no, no digo que eso sea lo terrible. Lo terrible es que haya tanta gente. Me estoy sofocando.
Y es hasta ahorita, que me tomo el tiempo de observar bien a la persona junto a mí. Alto, con un abrigo costoso, una bufanda adorna su cuello y en su cabeza reposa un gorrito de lana azul. Piel pálida, ojos de un color azul tan frío que parece gris, su nariz roja por el frío y una pequeña barba le decora elrostro. Y el ceño fruncido, que no podía faltar.
—Si sabes que en 4 días es navidad, ¿no? por eso es que hay demasiada gente.
—Sé que en 4 días es eso que dices navidad —dijo en un tono burlón —, lo que no sé es porqué la gente le da tanta importancia, es solo un día como cualquier otro, nada en especial. — rodó sus ojos.
—Algo me dice que no eres fanático de esta festividad.
— ¿Qué comes que adivinas?
Esa sonrisa falsa y al mismo tiempo burlona me hizo recapacitar las cosas y no le contesté, así que decidí darle una última mirada, bufar y darme la media vuelta.
Una cosa que también odio: los que odian la navidad, justo como aquel muchacho.
Recorro tranquilamente los pasillos buscando algunos snacks para poder sobrevivir a la tarde que me espera envolviendo regalos en la soledad de mi departamento.
—Disculpe señorita —dijo alguien entre sollozos.
Volteé hacia mi lado y tuve que bajar la mirada para encontrarme a un niño pequeño con sus ojitos cristalizados y su nariz roja.
— ¿Qué paso, pequeño? —me puse en cuclillas para poder escucharlo, había tanto ruido de la gente que muy apenas alcancé a escuchar su tímida voz.
—Perdí a mis papás —dijo sorbiendo sus mocos —, estaba con mi hermana viendo los juguetes, me distraje y de repente ya no estaba ella y tampoco mis papás. Le pedí ayuda a un señor, pero parecía enojado, solo me vio y se dio la vuelta.
—Oh pequeño, ven, vamos al centro de atención y así podemos decirle a alguien que voceé a tus papás. —me pongo de pie y agarro su mano.
Saliendo de los pasillos donde había poca tranquilidad me di cuenta del caos que hay en la tienda y no puedo evitar sentirme mal por el pequeño que tengo a mi lado, hay demasiada gente amontonada, muchos niños y mucho ruido. Sujeto la mano de él con fuerza por nada del mundo lo voy a soltar, puede terminar aún más perdido.
Caminamos lo más rápido que podemos entre la multitud y llegamos al centro de atención.
—Buenas tardes, este niño se perdió, dice que estaba en los juguetes con su hermana y de repente ya no estaba ella ni sus papás. —digo acelerada.
La tipa frente a mí me dio una mirada de pocos amigos.
—¿Cómo se llama el mocoso?
Le doy una mirada malhumorada por la forma en la que se refirió a él y me volteo hacia el pequeño —. ¿Cómo te llamas, corazón?
—Jeremy Anderson —dijo entre lágrimas.
—Se llama Jeremy Anderson, debe tener entre 6 y 7 años.
La muchacha asiente y empieza a vocear, se escucha que se detiene la música navideña de la tienda y con voz monótona, como si estuviera acostumbrada a lidiar con niños perdidos, informa que hay un niño aquí preguntando por sus padres.
Masticando un chicle ruidosamente sale de su cubículo y se va a platicar con una trabajadora, un rato después observo de reojo que alguien llega y se pone a mi lado.
—¿Qué nadie puede atender aquí?
Esa voz, se me hace familiar. Quiero voltear a verlo, pero me da miedo que si me distraigo un poco Jeremy se vuelva a ir y perderse nuevamente.
—Hey tú, ¿sabes dónde está la persona que atiende aquí?
—Ehhh... sí, pero... —volteo y no puede ser lo que esta pasando en este momento, por segunda vez en el día, vuelvo a ver ese gesto fruncido y enojado.
-------
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
HOLAAAA
espero que esto sea de su agrado y les guste tanto como a mí. Será algo cliché, porque yo amo, vivo y respiro por el cliché:3