Imagina estar en Nueva York, en vísperas de navidad... solo.
Adam odia la navidad.
Alissa ama todo lo que tenga que ver con navidad y fiestas.
Adam es serio y tranquilo.
Alissa es energética y feliz
Tan diferentes, pero tan iguales.
¿Serán una buena...
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Creo que fue evidente que la tal jefa de Alissa no me cayó para nada bien, ¿Quién se cree? Aparte de ser su jefa. No es nadie importante para ella, no debe de meterse en su vida. Estoy un poco abrumado y enojado por su presencia, está sentada al lado de mí, en medio está Alissa y al lado de ella Dave, quien me ve con precaución, sabe que algo puedo hacer porque se dio cuenta de mi forma de tratar a aquella mujer.
Lo siento, suelo ser un caballero que respeta a todos; mujeres, hombres, niños, animales, lo que sea. Pero hay personas que no me caen del todo bien y no logro controlar mi humor cuando estoy cerca de ellos.
Por otro lado, en medio de mi tormenta interna, está la pequeña rubia de ojos celestes, quien luce muy bonita, esa media coleta con el listón la hace ver tierna, sus pecas parecen que quieren salir a resaltar y decir hola al mundo. Quiero ilusionarme y pensar que me dicen hola a mí.
No creo que sea nada malo decirle a mi amiga que está linda, ¿verdad? Es algo que hacen los amigos, decirse halagos, bromear, salir a cenar o a comer.
Mi mente vuela a ese día, en San Valentín, cuando me dio un beso que no me esperaba, digo, nadie espera un beso, sería algo raro que te avisaran que te van a besar. Sería algo en plan "Hey, te quiero besar, estás advertido".
No tengo ni puta idea de que estoy pensando, solo quiero distraerme con algo. Me siento demasiado aburrido, hay personas muy elegantes que tratan de resaltar y tratan de quedar bien conmigo para considerar volver a hacer una entrevista más personal, todos esos comportamientos ya me los sé, por eso actúo indiferente.
-Ya me quiero ir -habla Dave entre dientes, solo para que lo escuchemos Alissa y yo.
-No pensé que fuera a ser tan aburrido. Digo, nunca había venido a uno, pero me daba demasiada curiosidad...
-¿No habías venido a uno? ¿No te invitaban en los pasados? -pregunto con curiosidad.
-Quiero decir, sí me invitaban, pero nunca lograba venir -habla en un tono más bajo-. Jessica siempre lograba ponerme más trabajo para entregar justo a la hora del evento y no me dejaba sin pendientes -toma su copa con jugo y toma un trago con mucho coraje, parece que la copa estallará en su mano por la fuerza que ejerce.
-Wow, lo siento Al, pero tu jefa es -el castaño mira a su alrededor cerciorándose de que la mujer no está cerca-, es una grosera.
Suelto una carcajada.
-Pensé que dirías algo peor, conociéndote me esperaba algo más fuerte -por detrás de la silla de Alissa, le doy un golpe en el hombro y dejo mi brazo en el respaldo de esta.
-Lo siento, pero estamos en público y uno nunca sabe si hay micrófonos cerca. No queremos meter en problemas a Alita, ¿O sí?