Imagina estar en Nueva York, en vísperas de navidad... solo.
Adam odia la navidad.
Alissa ama todo lo que tenga que ver con navidad y fiestas.
Adam es serio y tranquilo.
Alissa es energética y feliz
Tan diferentes, pero tan iguales.
¿Serán una buena...
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Italianos, canadienses y amables.
12 de enero 2021
—¿Pretendes regresar a casa o te da igual todo, pedazo de imbécil?
—Primero, no me digas imbécil—se escucha ruido del otro lado de la bocina—. Segundo, llegaré en la noche, no llores por mí, amor.
—Quisieras que llorara por ti—ruedo los ojos y entro a mi oficina.
—La verdad es que sí—suelta un suspiro lastimero—, ¿y bien? ¿Hicieron cositas?
—No te contaré mis intimidades con Alissa por teléfono, no sé si la pelirroja está a tu lado escuchando todo—carcajeo.
—No está a mi lado, está ocupada con algo de su trabajo.
—Como sea, no te contaré por aquí.
—¿Usaste lo que te regalé? Hermano, en verdad no quiero ser tío aun, tengo que...
—¡Adiós! Avísame cuando estés aquí, para ir por ti—interrumpo sus idioteces, que ya sé hacia dónde van.
—Claro, salúdame a Alita, dile que la extraño y necesito contarle unas cosas.
—¿Me reemplazas por mi propia novia? —abro la boca ofendido, realmente me dolió.
—Sí, adiós mal amigo—me cuelga.
Despego mi celular de mi oreja y lo observo confundido, y asombrado, realmente me dejó tirado. Resoplo, estúpido Dave. Dirijo mi vista al reloj de mi computadora, acabo de llegar a la oficina y ya me quiero ir, odio estos días donde la agenda está vacía o revuelta de cosas, el tipo que era nuestro asistente, nos dejó a principios de diciembre, ahora estamos con el vacío de su organización.
No entiendo cómo lo hacía, la verdad es que Dave es el más desordenado de los dos, yo siempre asisto puntual a todas las reuniones, por otro lado, al castaño solo le importa pasarla bien, pero es responsable... Cuando quiere y le conviene.
En fin, no le tomaré importancia a temas como Dave Smith siendo Dave Smith.
Centro mi mañana en juntas, llamadas de nuevos clientes y otras de clientes que tienen historial con nosotros y vuelven a pedir nuestros servicios, también aprovecho para pedir a recursos humanos que haga entrevistas para encontrar a nuestro próximo asistente.
Al mediodía, después de salir de una extensa junta con nuevos socios, una llamada al teléfono de la oficina me desconcentra de unos trazos que empezaba a realizar.
—Señor amargado—la voz de Alissa me saca una sonrisa.
—Chica navidad, ¿Que he hecho para recibir una llamada por parte de usted?