Capítulo 7

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¿Reencuentro?

1 de enero 2020

Mi cabeza me retumba, un extraño ruido se escucha por mi habitación haciéndome poner la almohada en mi cabeza para dejar de escuchar. Claramente, no es posible. Por un momento deja de sonar, pero pasado un minuto, vuelve.

Agh, es mi celular.

A trompicones me levanto de mi cama y lo busco. Lo encuentro en el lavamanos de mi baño, ¿Qué carajos? Cuando veo la llamada, el sueño se me va y el dolor de cabeza se vuelve más agudo. Mierda, son mis padres. Es una llamada por Facetime, doble mierda.

Como puedo y de manera rápida, lavo mi cara y mis dientes, me hago una coleta despreocupada y contesto.

—¡Alissa! Feliz año nuevo hijita querida. —la voz de mamá hace que sienta la cabeza a punto de explotar.

—Feliz año nuevo dulcecito.

—Papás, es muy temprano para esta llamada.

—Oh, es cierto. Allá es de mañana, aquí es tarde y por eso decidimos llamar, cariño. Lo sentimos.

—No te preocupes mami —tallo mis ojos para aclarar mi vista —. ¿Qué tal todo por allá?

—Estupendo mi niña. De verdad queríamos que estuvieras aquí —habla mi papá.

—Lo sé, pero no podía salir antes del trabajo —hago una mueca.

—Entendemos que ahora eres una mujer ocupada y estamos orgullosos de ti mi amor, pero recuerda que no todo en esta vida es el trabajo.

Ja, que ironía.

—Estoy consciente de eso, madre —trato de sonar tranquila.

—Bueno, solo queríamos saludarte y recordarte que tal vez vamos para New York en tu cumpleaños.

La emoción crece en mi estómago. Desde pequeña me ha gustado celebrar mi cumpleaños a lo grande, pero conforme fui creciendo, me gustaba menos la atención que recibía ese día y me sentía mejor con una pequeña cena de amigos y familia. Aunque esas terminaban en cenas de negocios, tratos y palabras que no conozco. Que mis papás consideren venir para acá esos días hace que la niña pequeña en mi interior se sienta feliz.

—¿De verdad? —una sonrisa de oreja a oreja se pinta en mi rostro.

—Sí pequeña. Haremos lo posible para estar en tu cumpleaños.

—Wow, en verdad no lo creo. Hasta que no los vea aquí ese día, voy a empezar a creer en los deseos de medianoche —rio, ellos me inculcaron esa pequeña costumbre de pedir deseos a esa hora, es algo que de niña creía con mucho fervor y esa ilusión fue disminuyendo.

—Ali, esos deseos son importantes para esta familia. —habla papá con su semblante serio, pero desaparece al darme una sonrisa.

—Sí Alissa. Esos deseos los creamos tu padre y yo al ser novios y cuando tengas tus hijos, tú deberás enseñárselos a ellos y así seguir con nuestra tradición —mi mamá tiene una mirada soñadora, con la esperanza de que un día llegue con un esposo y un hijo.

Last Christmas | COMPLETA ✔️Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora