Capítulo 36

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Año nuevo, ¿hábitos nuevos? No creo

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Año nuevo, ¿hábitos nuevos? No creo.

Nuestra habitación tiene una amplia pantalla de televisión, y un calentador eléctrico que nos resguarda del frío. No hemos querido salir en todo el día, nos la pasamos aquí acostados en la cama, con la cabeza de Adam recostada en mi abdomen, nuestras manos entrelazadas y comiendo entre otros ratos, pero solo hemos comido chatarra, gomitas y chocolates, creo que es hora de salir a tomar un poco de aire fresco de la ciudad.

No vine a Londres a pasármela encerrada, menos en navidad. Por Dios, ¿Qué ha pasado con mi espíritu navideño?

Es culpa de Adam.

—Amor, hay que salir a comer algo—palmeo su hombro.

—Hace frío—se remueve sobre mí, como ha sido su costumbre estos días.

—No seas tonto, tenemos que tomar algo de aire—me enderezo en la cama y trato de sacar un pie, pero el pelinegro me retiene—. Adam.

—Solo un rato más.

—Ya estuvimos aquí todo el día, cariño. Tenemos mucho que ver de Londres.

—Dame un beso, tal vez con eso me convences—cierra sus ojos y empina sus labios hacia mí.

Me acerco en silencio y dejo un beso rápido en su boca para después huir hacia el baño y darme una ducha rápida, mientras me desvisto y enciendo la regadera, escucho los gruñidos de mi novio.

—Esto no se quedará así, estrellita.

Rio bajito, lo ignoro y me dispongo a bañarme.

✯✯✯

Cuando termino, Adam está de pie en la entrada de la habitación, con sus brazos cruzados, no lleva la playera del pijama, solo el pantalón, la posición de sus brazos hacen que se vean un poco más abultados de lo que son, levanto mi vista a su rostro y esta serio.

—¿Todo bien, cariño? —pregunto inocente.

—Dime tú—se recarga en el marco de la puerta, no me deja pasar.

—Yo estoy excelente, ¿me dejas pasar?

—Eres una traidora—toma mis hombros y me acerca a él para darme un buen beso, no como el que le di.

Mis manos se ajustan con fuerza al nudo de mi toalla cuando siento las traviesas manos del pelinegro recorrer mi espalda, hasta llegar a mi culo. Me separo de él cuando siento que deja un apretón, lo miro interrogante y ríe.

—Creo que mis manos encontraron un lugar favorito—y para confirmar más aquel hecho, vuelve a apretarlo, sacándome un pequeño gemido—. Sí, nuestro nuevo lugar favorito—agacha su cabeza y deja pequeños y fugaces besos en mi cuello, se endereza y me mira fijamente—. Ahora iré a bañarme.

Last Christmas | COMPLETA ✔️Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora