(Narración Emirhan)
4 años después.
Estábamos en el centro comercial, lo odiaba, sin embargo, a mi madre le gustaba.
Y a pesar de ser el jefe, ya que mi padre falleció hace un año, ella sigue siendo mi madre y yo tengo que complacerla.
—Emirhan, creo que ya sabes lo que pienso acerca de que vuelvas a buscar una compañera.—evite rodar los ojos.—Estoy tan orgulloso de ti y de todo lo que has logrado, no quiero presionarte, solo pienso que tener una buena compañía no te hará mal luego de todo lo que pasaste.
Mi madre este último mes ha tocado ese tema más de lo que me gustaría.
No me siento preparado para un compromiso así de grande, pero al parecer mi madre no lo entiende.
—Madre, por favor no insistas.—Fue lo único que salió de mi boca.
—Está bien, iré con tu tía y tu hermana, ¿Te quedarás aquí o te irás y te llamo para que nos vengas a buscar?.
—Llámame, necesito aire fresco.—Me paré de mi asiento y le bese su cabeza.
—Cuídate y cualquier cosa me llamas.—Aún se preocupa de mi como si fuese un adolescente.
—Adiós madre, no me pasará nada, soy el jefe.—Le sonreí y esta vez si me aleje por completo.
Realmente necesitaba aire, desde lo que ocurrió hace cuatro años me volví aún más solitario de lo que era.
Las leyes de la tribu las estoy cambiando de a poco, aún quedan muchas viejos en el consejo y están en contra de lo que propongo y de todo lo que tenga que ver con más libertades hacia las mujeres, aún piensan como yo pensaba antes, no los culpo, sin embargo, lograré mi objetivo cueste lo que cueste porque se lo prometí a ella.
Suspiro, mañana tengo una reunión sobre dejar trabajar y estudiar a las mujeres en la tribu sin necesidad del consentimiento de un hombre, será difícil convencerlos, pero lo lograré.
Choque con alguien, me iba a disculpar hasta que levante mi vista y el aire en mis pulmones se atasco en ellos.
Mi corazón comenzó a bombear sangre más rápido, haciendo que mi pulso aumentara, mi cuerpo se puso en alerta.
Por un instante me sentí tan perdido y confuso mirando su rostro, esos ojos azules que eran del color del mar y que te podías perder en ellos, hasta que mi cerebro comenzó a pasar las imágenes desde el día en que la conocí hasta cuando me dijeron que ella estaba muerta.
Ella está muerta.
Retrocedí por instinto.
¿Quién es esta mujer?.
En mi pecho comenzaron a golpear muchas emociones, pero la que más predominaba era; Confusión y abrumación.
Ella me miro por un instante igual de confusa, hasta que sonrió genuinamente.
Solo una persona tenía esa sonrisa y rostro tan perfecto, hermoso e imposible de olvidar.
No.
Ella está muerta.
Yo escuche cuando me dijeron que no encontraron su cuerpo, que ella estaba muerta.
Yo la enterré.
Viví y sigo viviendo con el dolor de su pérdida.
Yo estuve meses en mi casa, en mi cama deprimido porque ella se había ido y había sido mi culpa.
Yo aún vivo con esa culpa.
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Mi Maldición.
Non-FictionÉl era un machista, en una tribu donde se regía por sus leyes. Él siempre estuvo ahí para joderme la existencia, y alejarme de todo. Él siempre me dijo que iba a moldearme a su gusto, y yo tendría que aceptar. Nunca me cansaré de decir que es un gra...
