Él era un machista, en una tribu donde se regía por sus leyes.
Él siempre estuvo ahí para joderme la existencia, y alejarme de todo.
Él siempre me dijo que iba a moldearme a su gusto, y yo tendría que aceptar.
Nunca me cansaré de decir que es un gra...
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La ayude a calmarse.
Ella se sentía mucho "mejor", aunque después de decírmelo le había dado un ataque de llanto, arrepintiéndose de contarme, desesperándome porque pensaba que su tío iba a matarme y a ella también junto a su familia.
¿Ese ser asqueroso tanto miedo le produjo a esta pequeña niña?. Me dolía tanto el pecho y el nudo en la garganta no se iba.
¿Por qué tienes que hacerle tanto daño a alguien que no tiene armas para defenderse?. Los odio, odio a todos estos malditos enfermeros, los que han destruido vidas de pequeños inocentes; que les han robado la calma e inocencia, los odio tanto.
—Yo te-tengo miedo, Aydan. Te conté porque tú siempre has ido en contra de todo, siempre has protegido a las mujeres. A mi hermano lo amo, pero siempre se rige por las leyes de la tribu. No sé si hará algo para salvarme. Por favor, no le digas a nadie, sino nos podría hacer algo malo.
—Mi niña, vas a estar bien, te lo juro. ¿No quieres contarle a tu hermano?— ella me quedo viendo, analizando.
Sus ojitos llorosos me miraban con tanta esperanza, pero a la vez miedo.
—¿Y si no me cree, ni me apoya?
—No importa porque me tienes a mi. Yo siempre te apoyaré. Pero sabes que él puede ayudarnos mucho más.—Le seque las lagrimas que aún corrían por sus mejillas.
—Yo no tengo el coraje para decírselo, para mirarlo a los ojos y decirle que nuestro tío, toca sin consentimiento a su pequeña hermana.—Me miraba y después se miraba sus manos.—¿Por qué no le dices tú?.
Para Emirhan su tío, es su padre. Se lleva demasiado bien con él. Su tío siempre ha estado ahí, mientras su padre veía casi todas las cosas de la tribu—Estando fuera de casa—Su tío estaba ahí.
Mientras me decía eso, la puerta de la entrada se abre. Ambas nos miramos.
El energúmeno entró.
Ya era tarde, no me había dado cuenta de como el tiempo había pasado.
Él entra y voltea su mirada donde nosotras y con su cara hace una mueca, seguramente mi cara esta roja, por la rabia y tristeza de todo lo que Azzu me contó, y la cara de ella esta hinchada y roja.
¿Le cuento a Emirhan?¿Me creerá? ¿Qué mierdas hago?
¿Qué soy invencible? ajá. Una mierda, la verdad ahora mismo estoy mas asustada que la misma Azzu.
Se fue acercando hacia nosotras.
—¿Qué pasó?—En su cara por lo menos se veía ingenua preocupación.