Él era un machista, en una tribu donde se regía por sus leyes.
Él siempre estuvo ahí para joderme la existencia, y alejarme de todo.
Él siempre me dijo que iba a moldearme a su gusto, y yo tendría que aceptar.
Nunca me cansaré de decir que es un gra...
"Cada acción genera una fuerza de energía que regresa a nosotros de la misma manera."
-Anónimo
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Nuevamente sentí esa molesta luz en mis ojos, pero esta vez no quería despertarme, esta vez solo quería seguir durmiendo, solo quería volver a esa oscuridad que me ofrecía tanta paz. Era tan maldita mente tentadora.
Solo que esta vez no pude, porque escuché algo que me llamo la atención.
—...Esto lo veíamos venir, en realidad era lo más seguro que ocurriese, solo que no sabíamos cuándo, ahora tenemos que hacerle unos exámenes para estar seguro que no habrá complicaciones ni infecciones más adelante. Esta vez yo se lo diré, porque tengo que explicarle los procedimientos médicos.
—Está bien.—Lo dijo alguien sin ánimos y era la voz de él.
Mi corazón comenzó a palpitar a un ritmo muy rápido. Me senté en la cama, mi boca hizo una mueca, esta vez si estaba sintiendo todo el dolor, parecía que un camión había pasado por encima mío, bueno por lo menos si se sintió como uno.
Pasados unos segundo el doctor ingresó.
—Veo que estás despierta, ¿Como te sientes?.—Se comenzó acercar, y se puso justo al lado mío.
—Mejor, supongo.—Mi garganta estaba tan seca que me costó decir aquello. Saco su linterna y me apunto a los ojos, no era tan fuerte la luz que emitía esa pequeña cosa, pero si me molestaba.
—Supongo que escuchaste un poco la conversación con tu esposo.—Asentí. Puso su dedo índice frente a mi—Sigue mi dedo.
—Solo un poco.—Mi voz salía ronca y áspera.
Luego de unos segundos apagó su linterna y alejo de su dedo.
—Bueno te lo diré.—Suspiro y se sentó en la cama—lo qué pasó fue lo que temíamos, tú otro bebé no logró sobrevivir.—No supe cómo sentirme, simplemente no sentía nada. Me sentía vacía.—ayer no creo que te hayas dado cuenta porque estabas en shock pero antes de sedarte tuviste un aborto espontáneo.—El doctor me miro a los ojos buscando alguna reacción y no la obtuvo—Quiero hacerte unos exámenes cuando estés lista, para saber si esta todo bien en tu interior.—Solo asentí con la cabeza.—¿Necesitas algo?—Negué con la cabeza.
Nada me llenara el vacío que siento justo en el centro de mi pecho, ese qué con cada segundo qué pasaba parecía ser más hondo.
Él se quedó en el interior de la sala unos minutos más, verificando mis medicamentos y mis signos vitales. Antes de irse le pedí algo.
—Creo que si necesito algo—Carraspeé— ¿Me puede prestar su celular para llamar a alguien?—Le pregunte al médico un poco nerviosa. Él me miro dudoso.—No quiero hablar con él, menos pedirle algo,—Le dije refiriéndome a Emirhan— y es solo para llamar a mi hermano.—El suspiro pesadamente y llevo su mano al bolsillo de su bata y me entrego su celular.