Capítulo (21).

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CORAJE
"El coraje es tener miedo hasta la muerte y quedarse de pie de todas formas"
-John Wayne

CORAJE"El coraje es tener miedo hasta la muerte y quedarse de pie de todas formas"-John Wayne

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—No lo hagas.—Se lo dije seriamente y con mi pecho subiendo y bajando.

—¿Quién me va a detener?.—Me miró burlón. Sentí como su mano se abría paso por debajo de mi ropa interior, cada vez más cerca de mi vagina. Me removí incómoda.—Tú pidiéndome que vaya con otra mujer, cuando tengo a una diosa en mi cama. Ni siquiera puedo irme con alguien más hermosa porque simplemente no existe.

—Emirhan creo que estás cruzando los límites.—Se lo dije queriendo que entre en razón. Realmente no sabía ni cómo me sentía, tenia mi cabeza confundida, aún no sabía muy bien lo que pasaba ni cómo reaccionar.

—No puedo cruzar algo que no existe.—Y sentí como introdujo su dedo en mi. Reprimí un gemido de sorpresa, se sentía realmente incómodo. Mi respiración cada vez era más errática.

—Eres un imbécil de mierda.—Lo dije con todo el odio que pude.

No creo que esté haciéndome esto.

—¿En serio piensas eso, esposa?.—Hizo un puchero, pero en sus ojos había diversión pura.—Es una lástima, yo que te amo tanto.—Removió su dedo dentro de mi. Yo intenté reprimir un quejido sin mucho éxito. No era un dolor que no pudiese soportar pero era demasiado incómodo—Creo que vas a tener que cambiar ese pensamiento tuyo acerca de tu amado esposo.—comenzó a sacar y volver a introducir su dedo corazón despacio, mientras que con su pulgar comenzó a dar suave acaricias a mi clítoris.

Sabía que quería hacer.

Tiré de mis manos intentando soltarme, no pude. Intente de nuevo y lo único que conseguía era que me doliesen las muñecas.

Emirhan conocía mi cuerpo por más que odiará admitirlo. Me quería dar en mi orgullo y lo estaba consiguiendo en cada segundo que pasaba, por más que yo no quisiese esto mi cuerpo reaccionaba antes su toque y me sentía asqueada de mi misma.

Que asco me doy.

—Emirhan, por favor... Para.—Intenté hacer que no me afectara su toque, sin embargo, mi cuerpo pasado unos minutos, no me ayudaba.

—¿Cambiarás ese pensamiento hacía mi, verdad?.

Maldito imbécil de mierda, ¡NUNCA LO HARÉ!.

—Si.—Reprimí un gemido, algunas lágrimas salían de mis ojos. Es tan humillante esto.

No pienso perdonarlo, jamás.

—Si te digo: "Aydan, abre tu piernas" ¿Lo harás?.—Él comenzó a mover más rápido sus dedos en mi, con más agilidad. Yo ya no soportaba esto, como mi cuerpo me traicionaba y como Emirhan siempre conseguía lo que quería.

—S-si, lo ha-haré. Mierda.—Solo quería que me soltara, solo que me dejara.

No me importaba dejar a mi cuerpo insatisfecho si con eso salvaba un poco del orgullo que me quedaba.

Mi Maldición.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora