Capítulo (25).

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(Narración Emirhan

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(Narración Emirhan.)

Respiro rápido e intento calmarme.

Veo a Aydan, en el piso, sin moverse... inconsciente.

¿Que hice?.

Miro la habitación desorientando y sin importar que, la cargo, es tan ligera, la dejo encima de la cama.

Mierda, me dió un ataque de ira. Enterré mi uñas en la palma de mi mano.

Tengo que llevarla al hospital, no se ve en un muy buen estado; Su cabello esta todo enredado, su cara esta hinchada y roja, de sus labios sale sangre, en sus brazos hay marcas. Tan solo con obsérvala puedo ver el daño que hice. Lo que tanto temí.

Me acerco nuevamente a ella y la cargo en mi brazos para dirigirnos rápidamente al auto.

—Aydan por favor, despierta...

Mientras abandono la casa, solo me quedo pensando en la noticia que me dió.

¿Un hijo? ¿Yo?. Es tan malditamente imposible, hace años me dijeron que era estéril... me hicieron exámenes, pero ¿Y si en verdad está embarazada?, ¿Y si le paso algo a ese niño?.

La subo en la parte de atrás del auto, después de haberla dejado bien acomodada, me subí rápidamente, encendí el auto y nos fuimos.

Dios, aquí ¿quién está equivocado?, lo más probable es Aydan.

Además estaba tomando esas putas pastillas, yo se las vi tomar todos los días, pero se vio con ese hijo de puta, pero ella no sería capaz... ella jamás me engañaría, ¿verdad?. No, no lo haría.

Pero entonces, ¿me dieron un diagnóstico errado?.

Con muchos pensamientos en mi cabeza llegamos al hospital. Ni Siquiera sé como pude conducir hasta aquí.

¿Por qué deje que esa parte de mi tomara el control? ¿Por qué deje que la lastimara de esta forma?.

La bajo del auto en mis brazos y me dirigí rápidamente a la entrada. Una chica me reconoció y agrandó sus ojos.

—Necesito un médico rápido—Ella me seguí mirando— no te quedes mirándome como estúpida y muévete.—Ella reaccionó a mis palabras, habló rápido por un teléfono y me guió hacia una camilla cerca de ahí. La recosté despacio.

—El doctor viene en camino.—Me dijo un poco agitada.

Me estaba desesperando, ¿Por qué se demoran tanto?.

Ella empezó a empujar la camilla. Luego de un minuto llego el doctor con más enfermeras.

—Jefe.—Hizo un saludo con la cabeza.—¿Alguna condición que debamos saber antes? Para no darles medicamentos erróneos.—Mientras decía esto le revisó las pupilas y le hizo un chequeo rápido.

Mi Maldición.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora