Él era un machista, en una tribu donde se regía por sus leyes.
Él siempre estuvo ahí para joderme la existencia, y alejarme de todo.
Él siempre me dijo que iba a moldearme a su gusto, y yo tendría que aceptar.
Nunca me cansaré de decir que es un gra...
"La prueba suprema de virtud consiste en poseer un poder ilimitado sin abusar de él."
-Thomas Macaulay
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Los últimos días había estado buscando una forma para escapar de ese maldito compromiso, pero todo terminaba en yo muerta junto a Azzad.
Bueno realmente ni siquiera sabía si él sería capaz de escapar conmigo.
Había pasado unos cuatro días desde la última vez que vi a Emirhan, y mi padre ayer me avisó que mañana venía a pedir mi mano oficialmente.
Azzad era tan distinto al energúmeno, y a la gran mayoría de imbéciles, bueno eso me ha demostrado.
Al principio no confiaba en él porque muchos chicos se había hecho los tiernos para acercarse a mi, coquetearme y querer sobrepasarse conmigo, luego cuando les dejaba en claro que no quería nada con ellos, se enojan muchísimo conmigo, en cambio Azzad no fue así.
Se podría decir que tal vez me sentí un poco atraída hacia él, pero no estaba segura, realmente no sé si acepte ser su novia por eso o por querer olvidar a alguien.
Sin embargo, se sentía bien pasar el tiempo con él. Tal vez hubiese sido mejor quedar como amigos desde el principio.
Él nunca me dejó sola, pero siempre me dió mi espacio y le agradecí, porque poco a poco después se fue formando la confianza.
A pesar de los riesgos él siempre iba de noche a visitarme, era alguien con quien me desahogaba.
Confiaba plenamente en él.
Nunca me juzgo y siempre me apoyo. En las últimas semanas iba cada vez menos, y lo encontraba distanciado.
Yo sabía que la noticia de que el hijo del jefe se iba a casar conmigo se había hecho rumor en la tribu, ninguna de nuestras familias había confirmado nada, pero los rumores no esperan confirmación.
—¿Por qué estás así conmigo?—pregunté en voz baja, angustiada. No quería que se alejara de mi, al fin y al cabo era uno de mis únicos apoyos.
Quería contarle todo, pero sé que por mi bien, él se apartaría, argumentando que si seguimos juntos ambos terminaríamos muertos.
—No necesitas preguntar eso, creo que ya lo sabes, Mariposa.—Siempre me decía así. Lo quería mucho. Se me escapó un sollozo.—¿por qué no confiaste en mi y me lo dijiste?.
—Yo realmente no quiero eso, Azzad. No sé qué hacer, yo quiero otro destino para mi vida, pero si no hago lo que me pide nos delatará.—Él suspiro pesadamente, lo observé y me miraba con pena y cariño.—Él tiene prueba de lo nuestro.—Vi como se tensó un poco.